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domingo, 17 de agosto de 2008

Por la Reconstrucción del Palacio Real de Berlín

Supondría la reparación de la cohesión histórico-cultural de Alemania
por Pedro Schwenzer
"Pienso que no debemos perder el pasado, porque no quiero que el hombre se quede ciego frente a sí mismo y frente al futuro al quedarse ciego e ignorante con respecto a su pasado."

Golo Mann, eminente historiador alemán

El Palacio Real en 1760
(grabado en cobre de Johann David Schleuen)



D
espués de la II Guerra Mundial, en los países que cayeron bajo la ocupación y opresión comunistas - un aspecto que no debe quedar al margen - se cometieron innumerables crímenes no sólo contra la población, sino también contra sus conjuntos histórico-artísticos que simbolizaban el pasado esplendoroso de sus culturas y sus Monarquías. Fue gracias a las Monarquías que el Viejo Continente tenga tanta riqueza cultural y arquitectónica, destacando las ciudades que fueran sedes de Casas Reales y Soberanas por sus conjuntos de palacios, parques y edificaciones al servicio de la Corona y la Corte. Foto: El Palacio Real en 1898

E
n un primer exceso de fanatismo político, en los años inmediatamente posteriores a la Guerra Mundial, las dictaduras comunistas ordenaron en muchos países la demolición de los Palacios Reales y todos los símbolos que pudieran recordar a los antiguos Monarcas y sus Estados, en un intento de borrar del mapa lo imborrable, incapaces al mismo tiempo de sustituir lo destruido por algo equivalente o mejor desde el punto cultural o ideológico.

Así, en ciudades como Berlín, Königsberg o Varsovia, al igual que en todos los territorios orientales de Prusia desde el Memel hasta el Oder, los invasores bolcheviques acabaron con los vestigios del antiguo régimen monárquico que nada tenía que ver con el nacionalsocialismo, a pesar de que, en gran parte, las ruinas que quedaban en pie después de los masivos bombardeos,y muchas veces no se encontraban en tan mal estado para no poder ser salvadas y permitir una rápida reconstrucción. Fotos: Diferentes vistas del Palacio Real: Fachada romántica, fachada principal.

E
l Palacio Real de Berlín, ubicado en el mismo centro histórico y monumental de la capital prusiana y alemana, signo característico de un gran pasado arquitectónico y quizás el Palacio Realsi no más grande del mundo, uno de los más grandes de más valor arquitectónico, seguía en pie en su mayor parte, no sólo los muros exteriores, y seguía casi intacta una sorprendente cantidad de esculturas y estatuas que no cayeron víctimas de las bombas. Aunque los interiores estaban destruidos por incendios, saqueos y destrucción delibertada por los ocupadores rusos, el edificio en sí quedaba en pie. Sin embargo, tuvo que ser demolido mediante voladura controlada por el odio irracional del entonces dictador y lacayo soviético Ulbricht contra el pasado prusiano para dar lugar a un gigantesco espacio para futuras manifestaciones en masa y desfiles para la demostración de poder militar.

L
a misma suerte corrieron p.e. los edificios históricos de Königsberg y Varsovia. Todas las ciudades ya de por sí desposadas de sus centros históricos, perdieron así su corazón y su alma. Foto: Vista aérea del Palacio Real de 1920, con plano de situación.

E
n Polonia, pronto las autoridades se arrepintieron de sus atrocidades cometidas contra la cultura y la historia de su país, y comenzaron a reconstruir sus centros históricos, incluido el Palacio Real de Varsovia. En Danzig, antigua Ciudad Hanseática libre de nacionalidad alemana, también se reconstruyó el casco antiguo con importantes ayudas económicas y técnicas procedentes de Alemania.

E
n Rusia, tras la toma del poder por los bolcheviques, a nadie se le ocurrió derribar los palacios de la Rusia imperial, y hoy habitan en ellos con más lujo que nunca los gobernantes de turno de este gigantesco país. Los rusos recriminaron a las autoridades germano- orientales la demolición del Palacio Real de Berlín por considerarlo incluso ellos una barbaridad. Foto: Fachada romántica en 1901.

En la actualidad -aún hoy y tras el acuerdo de la Dieta Federal (Bundestag) de reconstruir el palacio-, la discusión sobre la reconstrucción o no del Palacio Real de Berlín levanta gran revuelo en la opinión pública alemana, especialmente debido a la oposición de sectores de la izquierda y extrema izquierda que quieren negar a Alemania algo que a ningún otro país de Europa se le ocurriría poner en duda: la recuperación no sólo de un centro histórico- artístico destruido por la Guerra Mundial y el régimen dictatorial en el Este de Alemania, sino también la recuperación de la cohesión histórica de un pueblo dividido demasiado tiempo y carente hoy de un sano entendimiento de su nacionalidad e historia. Foto: Fachada romántica tras la voladura el 04-11-1950.

Después de más de dos generaciones desde la guerra no se puede seguir exigiendo que, por una parte, asuman y paguen de forma ilimitada por la responsabilidad histórica nacida de esa guerra por la que no pueden ser responsables, y que, por otra parte, y para mantener vivo esta consciencia de culpabilidad, se promueva el desmontaje del pasado también mediante una interpretación tendenciosa de la historia.

Si se puede aprender de los errores cometidos en el pasado, la demolición del Palacio Real de Berlín - un barbarismo cultural sin precedentes - es un llamamiento a la responsabilidad y el respeto por el legado histórico que todos compartimos.

L
a reconstrucción del Palacio Real de Berlín devolvería al centro monumental de esta ciudad su armonía, donde todos los demás edificios fueron proyectados de tal forma que estuvieran en conexión directa con el Palacio Real, centro neurálgico del antiguo Reino de Prusia. Sería también la reparación de los daños causados al arte y la arquitectura, pues fue la obra maestra del escultor y arquitecto Andrés Schlüter.

Existen todos los planos del Palacio Real y gran número de esculturas, frescos y otros elementos artísticos y constructivos esparcidos por los alrededores de Berlín. En la actualidad, una asociación privada promovida por personalidades del mundo de la cultura, del arte y de la economía se ocupa de la recolección de dichos elementos para que puedan ser aprovechados en caso de decidirse finalmente la reconstrucción del Palacio Real.

No tienen sentido las argumentaciones de que hoy día no se pueda recuperar lo que está perdido, y que habría que adaptar la nueva construcción a los avances de la arquitectura moderna. ¿Se imaginan que en lugar del Palacio Real de Madrid se construyera un engendro de la arquitectura moderna mezclados con elementos residuales de antes? No se conoce a ninguna capital europea donde se discuta si el Palacio Real es un monumento acorde con los tiempos modernos o no. Un Palacio Real, al fin y al cabo, no simboliza la opresión por una dictadura, sino es testigo de la historia del país forjada por sus antiguos monarcas. La Monarquía no simboliza, desde luego, a ningún régimen detestable, y mucho menos los monumentos que hizo construir. Que devuelvan a Berlín lo que todas las capitales tienen sin sufrir remordimientos o complejos: su Palacio Real. También Berlín merece volver a tener su centro histórico. Tal vez ayudaría a que los alemanes reecontrasen su antiguo camino de prosperidad, estabilidad emocional y cohesión que tenían en tiempos de Guillermo I, cuando todos amaban a su soberano y a su país. La falta de claros puntos de referencia, el desconocimiento de la propia y no falsificada historia y la ausencia de un estilo de vida propio y seguro son el comienzo del tercermundismo. Foto: El final del apocalipsis cultural bolchevique 30-12-1950.

E
l "Socialismo Real", es decir, la dictadura bolchevique, con la desmoralización del pueblo mediante la supresión de la libertad de expresión, el espionaje, la corrupción, el infra- abastecimiento de la explotada "clase trabajadora" con alimentos y viviendas dignas, etc., no han podido demostrar de ninguna manera que hayan sido más "paradisíacos" que la responsablemente gobernada Monarquía prusiana. Fotos: El Palacio Real en 1924 y el engendro bolchevique del palacio de la república en mayo de 1976, por fin demolido, quie estaba contaminado de amianto (¡viva la progresía!)

A continuación siguen tres álbumes con fotos del Palacio Real antes de la guerra, después de la guerra y durante su voladura por los comunistas germano-orientales, liderados por su máximo criminal Ulbricht. Hoy en día (¡quién lo iba a pensar!), Ulbricht es imitado por los nuevos bolcheviques que desgobiernan Berlín, Wowereit, el pésimo alcalde gobernador de Berlín (SPD) y sus socios de coalición del partido comunista sucesor del SED de Ulbricht, eufemísticamente denominado La Izquierda, ya que su objetivo es el cierre definitivo del Aeropuerto Central de Tempelhof, al que les gustaría dar el mismo destino que dieron en su día sus camaradas al Palacio Real.

Ulbricht y Wowereit, dos bolcheviques, una misa causa.










El Palacio Real antes de la guerra




El Palacio Real después de la guerra




La voladura del Palacio Real
o la consumación del crimen






Exposición: "El Palacio para Berlín"

El 15 de abril 1994 se inauguró en Berlín una segunda exposición sobre el antiguo "Palacio Real de la Ciudad" de Berlín.

La exposición duró hasta el 18 de septiembre de 1994 y tuvo como principal atractivo el montaje único de una simulación de lo que significaría el Palacio en su antiguo emplazamiento visto desde la Plaza de Alejandro.

La primera exposición (más de 120.000 visitantes de junio a octubre de 1993) y la simulación (millones de personas la fueron a ver) tuvieron gran eco el año anterior. Se consiguió desmontar todos los argumentos en contra de la reconstrucción, reduciéndose el debate a cuestiones puramente ideológicos y políticos.

Una vez desmontados los andamios y las lonas (que fueron subastadas por Sothebys), quedó una exposición permanente en el lugar donde se han excavado fundamentos del Palacio Real, a la espera de la decisión definitiva del gobierno alemán, que finalmente fue tomada por la cámara Baja de la Dieta Federal, aunque las consecuencias de dicha decisión no parecen hacerse realidad.


Plädoyer für den Wiederaufbau des Königlichen Schlosses von Berlin

Er wäre gleichbedeutend mit der Raparation der geschichtlich-kulturellen Identität Deutschlands
Pedro Schwenzer
"Ich meine, daß uns die Vergangenheit nicht verloren gehen darf, denn ich will nicht, daß der Mensch blind wird gegenüber sich selber und gegenüber der Zukunft, dadurch, daß er blind und unwissend gegenüber seiner Vergangenheit ist."

Golo Mann

Das Königliche Schloß um 1760
(Kupferstich von Johann David Schleuen)



Nach dem II. Weltkrieg wurden in den Ländern, die unter die kommunistische Besatzung und Unterdrückung fielen - ein Aspekt, den man nicht beiseite lassen darf - unzählige Attentate nicht nur gegen die Bevölkerung, sondern auch gegen ihre geschichtlich-kulturellen Stadtzentren unternommen, die die glorreiche Vergangenheit ihrer Kulturen und ihrer Monarchien symbolisierten. Es war den Monarchien zu verdanken, daß der Alte Kontinent soviel kulturellen und architektonischen Reichtum aufweist, wobei die Städte, die Sitz der Königs- und Fürstenhäuser waren, durch ihre Palastanlagen, Parks und Bauwerke im Dienst der Krone und des Hofes herausragen. Photo: DAs Königliche Schloß im Jahre 1898

In einem ersten Überschwang an politischem Fanatismus in den Jahren unmittelbar nach dem Weltkrieg ordneten die kommunistischen Diktaturen in vielen Ländern den Abriß der Königlichen Schlösser und aller Symbole an, die an die früheren Monarchen und ihre Staaten erinnern könnten, in einem Versuch, das Unverneinbare von der Karte zu streichen: Die neuen Machthaber aber zeigten sich gleichzeitig unfähig, das Zerstörte durch etwas vom kulturellen oder ideologischen Standpunkt aus gesehen Gleichwertiges oder Besseres zu ersetzen.

So geschah es, daß in Städten wie Berlin, Königsberg oder Warschau, genauso wie in den preußischen Ostgebieten vom Memelland bis zur Oder die bolschewistischen Invasoren mit den Zeichen der früheren monarchischen Ordnung aufräumten, die doch gar nichts mit dem Nationalsozialismus zu tun hatte, und dies, obwohl zu einem großen Teil die nach den massiven Bombenangriffen stehengebliebenen Ruinen sich nicht in einem so schlechten Zustand befanden, daß sie nicht hätten gerettet werden können und ein rascher Wiederaufbau möglich gewesen wäre. Photos: Verschiedene Ansichten des Königlichen Schlosses von Berlin: Romantische Fassade, Vorderansicht.

D
as Berliner Stadtschloß, wie das Königliche Schloß auch genannt wird, das sich unmittelbar im historischen und monumentalen Zentrum der preußischen Hauptstadt befand, und Inbegriff der großen architektonischen Vergangenheit des Königreichs Preußen war , stand noch zum größten Teil mit seinen Außenfassaden und einer überraschenden Anzahl an Bildhauereien, die nicht Opfer der Bomben geworden waren. Wenngleich die Innenräume in weiten Teilen die Brände und den Kulturfrevel der russischen Besatzungstruppen zerstört waren, stand das Gebäude noch vollständig, nur die Seite zum Lustgarten hin war stärker beeinträchtigt worden. Jedoch mußte es wegen des irrationalen Hasses des damaligen Diktators und Lakayen der Sowjets Ulbricht gegen die preußische Vergangenheit mittels Sprengung abgerissen werden, um Raum für künftige Massendemonstrationen und Paraden zur Darstellung militärischer Macht und zur optischen Täuschung über das Versagen des kommunistischen Regimes zu bieten.

D
as gleiche Schicksal ereilte z. B. die historischen Gebäude von Königsberg und Ostpreußen insgesamt, Warschau hatte schon unter dem Einfall der nationalsozialistischen Besatzer gelitten. Alle jene Städte, die so schon idurch Krieg, Brandschatzung und Plünderung ihre historischen Stadtzentren und Denkmäler verloren hatten, verloren somit auch ihr Herz und ihre Seele. Photo: Luftansicht des Königlichen Schlosses im Jahre 1920, mit Lageplan.

I
n Polen bereuten die von den Soviets eingesetzten kommunistischen Machthaber bald die kriminellen Vergehen, die sie gegen die Kultur und die Geschichte ihres Landes begangen hatten, und begannen mit dem Wiederaufbau ihrer historischen Zentren, einschließlich des Königlichen Schlosses von Warschau. In Danzig, der früheren freien Hansestadt deutscher Nation, wurde ebenfalls die Altstadt wiederaufgebaut, oft mit bedeutenden finanziellen und technischen Hilfen aus Deutschland.

In Rußland dachte nach der Machtübernahme durch die Bolschewisten keiner daran, die Paläste des kaiserlichen Rußlands abzureißen, und heute wohnen in ihnen mit mehr Luxus als je zuvor die jeweiligen Regierenden dieses riesigen Landes. Die Russen verurteilten die ostdeutschen Machthaber wegen des Abrisses des Berliner Stadtschlosses, denn sogar sie hielten dies für eine Barbarei sondergleichen. Photo: Die Romantische Fassade um 1901.

In der Gegenwart - und selbst nach dem Bundestagsbeschluß über den Wiederaufbau des Schlosses - wirbelt die Diskussion über den Wiederaufbau oder nicht des Berliner Schlosses großen Staub in der öffentlichen Meinung in Deutschland auf, besonders aufgrund der Opposition linker und linksextremer Gruppen wie der SED-Nachfolgepartei Die Linke / Die Linkspartei (die erfolgreich zusammen mit ihrem Handlanger Wowereit die Schließung des symbolträchtigen Zentralflughafens Tempelhof betrieben hat), die Deutschland verweigern wollen, was kein anderes Land Europas auch nur im entferntesten in Zweifel setzen würde: die Wiederherstellung nicht nur eines historisch-künstlerischen Zentrums, daß durch den Weltkrieg und das diktatorische Regime im Osten Deutschlands zerstört wurde, sondern auch die Rückgewinnung der geschichtlichen Identität eines Volkes, das zu lange Zeit getrennt war und heute eines gesunden Verständnisses seiner Nationalität und Geschichte entbehrt. Photo: Die Romantische Fassade nach der Sprengung am 04.11.1950.

Nach mehr als drei Generationen seit dem Krieg kann man einerseits nicht weiterhin verlangen, daß die neuen Generationen unbegrenzt für etwas zahlen, was sie nicht zu verantworten haben, und andererseits - um dieses Schuldgefühl lebendig zu halten - ist es nicht hinnehmbar, daß die Demontage der Vergangenheit auch durch eine tendenziöse Auslegung der Geschichte gefördert wird.

Wenn man aus den in der Vergangenheit begangenen Fehlern lernen kann, so sollte der Abriß des Berliner Königlichen Schlosses - eine kulturelle Schandtat ohnegleichen - ein Aufruf sein an das Verantwortungsbewußtsein und die Achtung des historischen Erbes, das wir alle teilen.

D
er Wiederaufbau des Königlichen Schlosses von Berlin gäbe dem monumentalen Zentrum dieser Stadt seine Harmonie zurück, wo alle anderen Gebäude so angelegt waren, daß sie in direkter Verbindung mit dem Schloß stehen, dem neuralgischen Mittelpunkt des früheren Königreichs Preußen. Er wäre auch die Wiedergutmachung der der Kunst und Architektur zugefügten Schäden, denn es war das Meisterwerk des Bildhauers und Architekten Andreas Schlüter.

Es liegen noch alle Baupläne des Schlosses vor und eine große Anzahl von Bildhauereien, Fresken und anderen künstlerischen und baulichen Elementen, die im Umland von Berlin verstreut wurden. Seit geraumer Zeit setzt sich eine private Vereinigung, die von Persönlichkeiten aus der Welt der Kultur, der Kunst und der Wirtschaft gefördert wird, dafür ein, besagte Bauteile einzusammeln, damit sie genutzt werden können, falls man endlich den Wiederaufbau des Schlosses beginnt.

Die Argumente, daß man heute nicht wiedergewinnen könne, was verloren sei, und daß man sich bei Neubauten an die Fortschritte der modernen Architektur anpassen müsse, haben keinen Halt. Können Sie sich etwa vorstellen, daß man anstelle des Königlichen Schlosses in Madrid eine Ausgeburt moderner Architektur errichtete, bestückt mit Restbauteilen aus früherer Zeit? Es gibt keine europäische Hauptstadt, wo man infrage stellen würde, ob das Königliche Schloß ein zeitgemäßes Bauwerk ist. Ein Königliches Schloß ist schließlich und endlich nicht Symbol der Unterdrückung durch eine Diktatur, sondern es ist Zeuge der Geschichte des Landes, die von seinen früheren Monarchen geprägt wurde. Die Monarchie symbolisiert jedenfalls nicht irgendein verachtenswertes politisches System, und dies trifft noch viel weniger auf die Bauwerke und Denkmäler zu, die sie errichten ließ. So soll Berlin das zurückerhalten, was alle Hauptstädte haben, ohne daß sie Gewissensbisse oder Komplexe erleiden müßten: sein Königliches Schloß. Auch Berlin muß wieder sein historisches Stadtzentrum zurückbekommen. Vielleicht hilft das den Deutschen, ihren alten Weg des Wohlstandes, der emotionellen Stabilität und Selbstfindung wiederzufinden, den sie zu Zeiten Wilhelms I begingen, als alle Deutschen ihren Souverän und ihr Land liebten. Das Fehlen von klaren Beziehungspunkten, die Unkenntnis der eigenen und unverfälschten Geschichte und das Nichtvorhandensein eines eigenen und sicheren Lebensstils sind der Beginn des Dritte-Welt-Stadiums. Photo: Das Ende der bolschewistischen Kulturapokalypse am 30.12.1950.

D
er "Reale Sozialismus" hat mit der Demoralisierung des Volkes durch die Unterdrückung der Meinungsfreiheit, die Spionage, die Korruption, die Unterversorgung der ausgebeuteten "Arbeiterklasse" mit Lebensmitteln und würdigen Wohnungen usw. in keinster Weise beweisen können, bessre Lebensbedingungen geboten zu haben als die verantwortungsvoll regierte preußische Monarchie. Photos: Das Königliche Schloß im Jahre 1924 und die bolschewistische Ausgeburt des Republikpalastes "Erichs Lampenladen" im Mai 1976, jetzt endlich abgerissen - er war vollkommen asbestverseucht (EIn Hoch auf die Fortschrittlichen Kräfte der Ostzone!)

Im Anschluß folgen drei Photoalben mit Aufnahmen des Berliner Stadtschlosses vor dem Krieg, nach dem Krieg und während seiner Sprengung durch die Bolschewisten der von den Sowjets besetzten Ostzone unter dem Befehl des stalinhörigen Ulbricht der Oberkriminelle des heute von Der Linken verherrlichten Regimes. Heute wird Ulbricht (wer hätte das gedacht!) von den neuen Bolschewisten Berlins nachgeahmt, die die Stadt kaputtregieren: Wowereit, Berlins schlechtester Regierender Bürgermeister (SPD) und seine Koalitionspartner der kommunistischen Nachfolgepartei der SED Ulbrichts, die sich euphemistisch Die Linke nennt und deren erklärtes Ziel es ist, auch andere Wiederaufbauprojekte zu unterminieren und die den Zentralflughafen Tempelhof am liebsten das gleiche Schicksal bereiten würde wie ihre einstigen Genossen dem Königlichen Schloß.

Ulbricht und Wowereit, zwei Bolschewisten, ein gemeinsames Ziel.










Das Königliche Schloß vor dem Kriege




Das Königliche Schloß nach dem Kriege




Die Sprengung des Königlichen Schlosses
oder der Vollzug der Tat






Ausstellung: "Das Schloß für Berlín"

Am 15. April 1994 wurde in Berlin eine zweite Ausstellung über das frühere Berliner Stadtschloß eröffnet.

Die Ausstellung dauerte bis zum 18. September 1994 und hatte als Hauptattraktion eine einzigartige Simulation dessen, was das Schlloß an seinem früheren Standort vom Alexanderplatz aus gesehen städtebaulich bedeuten würde.

Die erste Ausstellung (die zwischen Juni und Oktober 1993 mehr als 120.000 Besucher zählen konnte) sowie die Nachbildung der Schloßfassade durch ein gerüst mit bedruckten Planen (die von Millionen Menschen besucht wurde) waren auf ein großes Echo gestoßen. Man konnte damit alle Argumente widerlegen, die gegen den Wiederaufbau sprachen, so daß die Diskussion auf rein ideologische und politische Fragen beschränkt blieb (was ja iauch 2008 mmer noch der Fall ist).

Nach Abbau der Gerüste und Planen (die von Sotheby's versteigert wurden), verblieb eine Dauerausstellung an dem Ort, an dem man bereits Fundamente des Schlosses ausgegraben hatte. Damals wartete man noch auf eine Entscheidung des Bundestages über den Wiederaufbau, die erst vor kurzer Zeit gefallen ist, die aber noch immer nicht in Taten umgesetzt worden ist.