miércoles, 25 de diciembre de 2013

Discours de Sa Majesté le Roi de Belgique - Noël et Nouvel An - 24 décembre 2013



Discours de S.M. le Roi
à l'occasion de Noël et du Nouvel An.
Bruxelles, le 24 décembre 2013.

En cette veille de Noël et de Nouvel An, je suis heureux de pouvoir m'adresser à vous.
Lors de mon accession au trône, vous m'avez réservé un accueil inoubliable. J'ai été frappé par l'intensité des échanges entre les personnes participant massivement à cette journée. Votre enthousiasme et votre confiance m'ont véritablement ému.
Depuis le 21 juillet, mon épouse et moi avons rencontré un très grand nombre d'entre vous. Nos Joyeuses Entrées et nos contacts nous ont permis d'aborder avec vous vos soucis et vos espoirs. Nous nous sommes imprégnés davantage de ce qui vit dans les secteurs les plus divers de la société. J'ai réuni par exemple les Ministres de la Culture et des artistes du Nord et du Sud du pays pour un échange de grande richesse à la suite de l'accord culturel entre la Fédération Wallonie-Bruxelles et la Flandre. Je souhaite poursuivre et approfondir ce dialogue que nous avons commencé à nouer avec vous.
En 2013, notre pays s'est mis en valeur dans plusieurs domaines. La qualité de notre recherche scientifique a été récompensée et encouragée par l'attribution du Prix Nobel de physique. Nos équipes B-Fast ont apporté une aide d'urgence très efficace aux Philippines. Nos militaires sont engagés avec succès dans des opérations de maintien de la paix. Nos sportifs de haut niveau remportent des succès mérités.  Avec vous, je me réjouis de ce que nos Diables Rouges participeront à la Coupe du monde de football. A côté de cela, il y a aussi le résultat du travail quotidien de chacun d'entre vous.
Toutes ces réussites ne peuvent occulter les difficultés. Dans notre pays, un jeune sur quatre ne trouve pas de travail et une personne sur sept vit dans la pauvreté.  Des fermetures et restructurations d'entreprises nous ont très durement touchés. Trop de gens vivent dans l'isolement.
Dans un contexte socioéconomique difficile, le gouvernement fédéral et les gouvernements régionaux ont pris des mesures encourageantes visant à consolider nos finances publiques, protéger notre pouvoir d'achat et notre compétitivité, soutenir nos entreprises et préserver notre modèle social. Je suis confiant que cet effort sera poursuivi.
Ces derniers mois et ces dernières années, mon épouse et moi avons rencontré quantité de jeunes Belges débordant de créativité et d'énergie. Nous avons aussi rencontré des personnes dont les talents n'ont pas pu se manifester ou être reconnus.
Faire s'épanouir les qualités de chacun est notre responsabilité à tous. L'enseignement et la formation sont pour cela des leviers essentiels. Ils transmettent le savoir, préparent à l'emploi, à l'insertion dans la société et à l'exercice de la citoyenneté. En développant l'esprit critique et le travail en équipe, ils donnent aux jeunes la possibilité de devenir des hommes et des femmes engagés et responsables. En tant que parents, mon épouse et moi saluons avec vous le travail admirable des enseignants et des éducateurs. Nous savons que leur tâche est difficile.
Il est tout aussi important de tisser des liens entre toutes les composantes de notre société. Les liens entre l'école et le monde du travail. Parce que chaque fois que l'enseignement et les entreprises s'ouvrent l'un à l'autre, de nouvelles opportunités d'emploi voient le jour. Les liens entre les générations. Les personnes âgées sont une source considérable d'expérience et de sagesse pour les jeunes. Et enfin, les liens entre tous les Belges.
Il y a quinze jours, j'étais en Afrique du Sud pour rendre hommage à Nelson Mandela, qui a si bien personnifié cette volonté de jeter des ponts. Mandela nous a montré que le dialogue et la réconciliation peuvent changer le monde. Puisse cette force intérieure être aussi la nôtre.
Mesdames, Messieurs, en ces moments de fête où nous resserrons les liens avec nos proches, nos pensées vont d'abord vers tous ceux qui souffrent et qui sont seuls.  Nous vous souhaitons à toutes et à tous un joyeux Noël et une très heureuse nouvelle année.

Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey de España

Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey

Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey

© Casa de S.M. el Rey / Borja Fotógrafos
B
​uenas noches.
Quiero expresaros a todos mi cordial felicitación en esta Navidad, desearos un venturoso Año Nuevo y compartir con vosotros mis reflexiones sobre el que estamos acabando y mis convicciones sobre nuestro futuro en común.
España continúa sufriendo los efectos de una crisis económica y financiera de una duración y magnitud desconocidas en la historia reciente de la Unión Europea, con efectos muy negativos sobre las personas, las familias y las empresas.
Quiero, por eso, empezar mis palabras con un saludo especialmente afectuoso a aquellos a quienes con más dureza está golpeando esta crisis: a los que no habéis podido encontrar trabajo o lo habéis perdido durante el año que va a terminar; a los que por circunstancias diversas no podéis disponer de una vivienda; a los jóvenes que no habéis podido encauzar todavía vuestra vida profesional; a todos los que habéis soportado tan duros sacrificios con coraje, y a quienes lucháis con vuestros mejores esfuerzos por hacer realidad vuestras legítimas aspiraciones.
Saludo también a quienes estáis aportando lo mejor de vuestra creatividad y de vuestro talento para superar las dificultades. Pienso en particular en todos los emprendedores; en la pequeña y mediana empresa que sostiene el tejido productivo de la Nación; en los trabajadores autónomos; en los inmigrantes, cuya aportación hay que agradecer sin reservas; en los servidores públicos; en quienes estáis trabajando fuera de España.
Y pienso en vosotros, las personas mayores, los pensionistas, que estáis siendo el soporte de muchas economías familiares. Gracias por vuestra ayuda. Es extraordinaria la fuerza de la familia en España, y fundamental el papel que está jugando en esta grave crisis. Gracias también a la sociedad civil que ha demostrado una solidaridad verdaderamente ejemplar para atender a millones de personas en graves dificultades. Gracias, en definitiva, al conjunto de los ciudadanos por vuestro ejemplo de responsabilidad y de civismo en tiempos ciertamente difíciles.
Permitidme dedicar un recuerdo muy especial y emocionado a las víctimas del terrorismo, con las que la sociedad sigue teniendo una permanente deuda de gratitud. Unas personas y unas familias que durante décadas han sufrido cruelmente la violencia y el terror de unos criminales totalitarios. Sé que estáis pasando momentos especialmente difíciles.
Hoy, como antes y como siempre, quiero compartir vuestro dolor con renovada solidaridad y expresaros todo mi apoyo.
Es indiscutible que la crisis económica que sufre España ha provocado desaliento en los ciudadanos, y que la dificultad para alcanzar soluciones rápidas, así como los casos de falta de ejemplaridad en la vida pública, han afectado al prestigio de la política y de las instituciones.
Sé que la sociedad española reclama hoy un profundo cambio de actitud y un compromiso ético en todos los ámbitos de la vida política, económica y social que satisfaga las exigencias imprescindibles en una democracia. Es verdad que hay voces en nuestra sociedad que quieren una actualización de los acuerdos de convivencia.
Estoy convencido de que todas estas cuestiones se podrán resolver con realismo, con esfuerzo, con un funcionamiento correcto del Estado de Derecho y con la generosidad de las fuerzas políticas y sociales representativas.
Realismo para reconocer que la salud moral de una sociedad se define por el nivel del comportamiento ético de cada uno de sus ciudadanos, empezando por sus dirigentes, ya que todos somos corresponsables del devenir colectivo.
Esfuerzo para que la economía confirme los indicios de recuperación que se están empezando a ver y que tienen que ser todavía más sólidos, porque no podemos aceptar como normal la angustia de los millones de españoles que no pueden trabajar. Para mí, la crisis empezará a resolverse cuando los parados tengan oportunidad de trabajar.
Funcionamiento del Estado de Derecho para que la ejemplaridad presida las instituciones, para que se cumplan y hagan cumplir la Constitución y las leyes, y para que las diferencias y las controversias se resuelvan con arreglo a las reglas de juego democráticas aprobadas por todos. El respeto de esas reglas es la garantía de nuestra convivencia y la fortaleza de nuestra democracia. Esta es una verdad incuestionable que debemos tener muy en cuenta.
Y, como siempre, generosidad para saber ceder cuando es preciso, para comprender las razones del otro y para hacer del diálogo el método prioritario y más eficaz de solución de los problemas colectivos.
Mi posición me ha permitido vivir las múltiples vicisitudes por las que ha atravesado España, a la que he dedicado mi vida. He visto momentos malos y buenos y siempre hemos sabido los españoles salir juntos de los malos y construir juntos los buenos.
Con esa experiencia, puedo decir que el sistema político que nació con la Constitución de 1978 nos ha proporcionado el período más dilatado de libertad, convivencia y prosperidad de toda nuestra historia y de reconocimiento efectivo de la diversidad que compone nuestra realidad. Conviene que lo tengamos bien presente, pues a menudo se pretende que lo  ignoremos o lo olvidemos cuando se proclama una supuesta decadencia de nuestra sociedad y de nuestras instituciones.

  • Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey
  • Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey
  • Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey
  • Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey
Reivindicar ese logro histórico no es incompatible con reconocer, como acabo de señalar, la necesidad de mejorar en muchos aspectos la calidad de nuestra democracia.
Esa crucial tarea de modernización y regeneración no es competencia exclusiva de los responsables políticos. También lo es de los agentes económicos y sociales y de la sociedad en su conjunto a través de sus estructuras organizativas.
Durante muchos años, juntos hemos caminado en la construcción de nuestra democracia, juntos hemos resuelto problemas no más fáciles que los que hoy afrontamos, y siempre con la ambición de llegar a un objetivo común.
Pues bien, juntos debemos seguir construyendo nuestro futuro porque nos unen y nos deben seguir uniendo muchísimas cosas:
Nos une el afán de asegurar un porvenir sólido,  justo y lleno de oportunidades.
Nos unen la intensidad de los afectos y lazos históricos, las culturas que compartimos, la convivencia de nuestras lenguas, la aceptación del diferente.
Nos une la extraordinaria riqueza de un país diverso, de culturas y sensibilidades distintas.
Nos une la solidaridad que siempre demostramos ante las grandes adversidades, ante las desigualdades sociales y territoriales, ante las necesidades de nuestros vecinos.
Y nos une y nos debe seguir uniendo el sentimiento de comunidad que recientemente expresaba el Príncipe de Asturias: España es una gran Nación que vale la pena vivir y querer, y por la que merece la pena luchar.
La Corona promueve y alienta ese modelo de nación. Cree en un país libre, justo y unido dentro de su diversidad. Cree en esa España abierta en la que cabemos todos. Y cree que esa España es la que entre todos debemos seguir construyendo.
Por ello, invito a las fuerzas políticas a que, sin renunciar a sus ideas, superen sus diferencias para llegar a acuerdos que a todos beneficien y que hagan posibles las reformas necesarias para afrontar un futuro marcado por la prosperidad, la justicia y la igualdad de oportunidades para todos.
Invito a los líderes políticos y a los agentes sociales a que ejerzan su liderazgo y combatan el conformismo, el desaliento y el victimismo.
Invito a la comunidad intelectual a ser intérprete de los cambios que se están produciendo y a ser guía del nuevo mundo que está emergiendo en el orden geopolítico, económico, social y cultural.
Invito a las instituciones públicas, los empresarios e inversores a que apuesten decididamente por la investigación y la innovación, para mejorar la competitividad y contribuir así a la creación de empleo.
Y os invito a todos a recuperar la confianza en nosotros mismos y en nuestras posibilidades para hacer realidad nuestros mejores anhelos como españoles.
Esta noche, al dirigiros este mensaje, quiero transmitiros como Rey de España:
En primer lugar, mi determinación de continuar estimulando la convivencia cívica, en el desempeño fiel del mandato y las competencias que me atribuye el orden constitucional, de acuerdo con los principios y valores que han impulsado nuestro progreso como sociedad.
Y, en segundo lugar,  la seguridad de que asumo las exigencias de ejemplaridad y transparencia que hoy reclama la sociedad.
Finalmente, al despedirme, quiero agradecer los generosos testimonios de aliento que he recibido a lo largo de este año, desearos que esta Nochebuena sea una oportunidad para el reencuentro familiar y que en 2014 se cumplan las mejores esperanzas de todos.
De nuevo, Feliz Navidad y buenas noches.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Los Wittelsbach, una dinastía relevante en Europa

S.A.S. Luis Príncipe Heredero de Liechtenstein
y la Princesa consorte Sofía de Baviera
Aunque podría parecer que Baviera está geográfica y culturalmente lejos de España, sus católicos príncipes se han casado repetidamente con miembros de la Familia Real española. En mi obra «Wittelsbach y Borbón: relaciones y enlaces entre las Casas Reales de Baviera y de España» traté ampliamente de este tema glosando los matrimonios y la descendencia de los príncipes Adalberto de Baviera con la infanta María Amalia, Luis Fernando de Baviera con la infanta Paz, y Fernando de Baviera con la infanta María Teresa. Un hijo de este último enlace fue el infante y notable musicólogo y pianista José Eugenio de Baviera, esposo de Marisol de Messía y Lesseps –hija de los duques de Tamames y de Galisteo, condes de Mora–, a quien conocí y traté en su casa del Viso, donde se colgaban los magníficos tapices que su suegro había heredado del rey Francisco de Asís, esposo de la reina Isabel II de España, y donde se conservaba el piano que había sido de la Reina Regente María Cristina, abuela de José Eugenio. Hijas de éste y de Marisol son Tessa y Crista de Baviera, muy conocidas en la sociedad madrileña. Tessa, gran amiga–junto a su marido, Alfonso Márquez Patiño– de los príncipes Rainiero III y Gracia de Mónaco, destacó por su actividad en la moda y sus colaboraciones en Prensa.

Aunque Baviera ha dado dos emperadores al Sacro Imperio, Luis IV y Carlos VII, un rey de Romanos –Roberto III–, un rey de Grecia, Otón I, una reina de España, Mariana de Neoburgo, o muchos electores y duques, desde aquel Otón V, hecho duque de Baviera por el emperador Federico I Barbarroja en 1180, quizás hay un personaje del linaje, el rey Luis II, llamado con discutible precisión «el Rey Loco» que, por encima de todos, ha dado fama a Baviera, Estado erigido en reino por obra y gracia de Napoleón I. Gran amigo de su prima la emperatriz Isabel de Austria, más conocida por Sisi, protector y mecenas de Wagner y artífice de la edificación de castillos como Neuschwanstein –cuya peculiar estructura inspiró el de Disney– , Herrenchiemsee o Linderhof, sufrió una misteriosa muerte a orillas del lago Starnberg mientras paseaba con su médico, Bernhard von Gudem, durante su reclusión en el castillo de Berg. Ascendió al trono a los dieciocho años, fue amado por su pueblo y su legado arquitectónico es reclamo turístico para muchos y símbolo de aquel hermoso reino. Se convirtió en tal en 1805, cuando Napoleón I elevó a su aliado el elector Maximiliano José al título regio. En 1815, tras el Congreso de Viena, Baviera se convirtió en el segundo reino alemán más poderoso después de Prusia. Los enlaces de las hijas del primer rey con los Sajonia, los Prusia o los Austria, y los citados con los Borbones de España, emulando el famoso dicho de los Austria «Bella gerant alii, tu felix Austria nube» (deja que los demás hagan la guerra, tú, feliz Austria, cásate) llevaron a los Wittelsbach a emparentar con lo mejor del Gotha. El actual jefe de la casa real de Baviera es el príncipe Francisco, duque de Baviera, hijo del príncipe Alberto, anterior duque de Baviera, perseguido por el nazismo. Soltero, popular en Múnich y dedicado al arte, colecciona pintura contemporánea, se interesa por la música, la botánica, la cerámica africana y vive en un ala del castillo de verano de Nymphenburg, en las afueras de Múnich, magnífico palacio que alberga la famosa galería de bellezas, la «Schönheitsgalerie» de Luis I, donde este monarca –que quiso convertir Múnich en una nueva Atenas y que perdió el trono en 1848 a favor de su hijo Maximiliano II, en parte por los movimientos revolucionarios del momento, pero también por su impopular «liaison» con la bailarina irlandesa Lola Montez– acumuló los retratos de las más hermosas damas de su reino, o el museo de carruajes, donde está el famoso trineo de Luis II, que aparece en un cuadro que poseía la citada princesa Marisol de Baviera en su casa madrileña y donde se ve al monarca en un recorrido nocturno entre nevados paisajes.

El actual duque de Baviera es considerado por los jacobitas, partidarios de los Estuardo, legítimo heredero de las coronas de Inglaterra y Escocia, aunque él no reivindique nada. A su muerte le sucederá su hermano, el príncipe Maximiliano Manuel, duque en Baviera, como hijo adoptivo de su tío Luis Guillermo. Dado que Max no tiene hijos varones, a su fallecimiento y debido a la ley sálica, la jefatura de la casa pasará a su primo, el príncipe Luitpold de Baviera, mientras que los derechos dinásticos jacobitas recaerán en la hija de Max y de la condesa sueca Elisabeth Christina Douglas, la princesa Sofía, tataranieta del rey Luis III de Baviera, casada con el príncipe heredero Luis de Liechtenstein. Es ella, precisamente, el miembro de la dinastía que está más próxima a ocupar un trono. Su matrimonio es el único no morganático o no desigual de un príncipe heredero de casa reinante europea.

Amadeo Rey es miembro de la Junta Directiva de la
Asociación Monárquica Europea y Doctor en Historia

Publicado en La Razón



domingo, 21 de julio de 2013

Prestation de Serment de S.M. le Roi Philippe I des Belges


Majestés, Monsieur le Président de la Chambre des Représentants, Madame la Présidente du Sénat, Mesdames et Messieurs les Députés et Sénateurs,
Je viens de prêter devant vous le serment constitutionnel. Je suis conscient de la responsabilité qui désormais m'incombe.  Ce serment est une promesse solennelle qui renouvelle la relation de confiance qui existe depuis bientôt deux cents ans entre le Roi et le peuple belge.
Je succède aujourd'hui à six autres Rois, dont mon père le Roi Albert. Sire, pendant vingt ans, vous avez entretenu cette confiance en vous montrant d'une part proche de tous, chaleureux et profondément humain, et d'autre part attentif et engagé dans l'exercice de votre responsabilité de Chef de l'Etat.  La Reine Paola vous a secondé dans votre tâche tout en se consacrant plus spécialement à des domaines essentiels tels que l'enseignement et la culture.
Avec sérénité, dignité et dévouement, vous avez accompagné le peuple belge en des temps parfois difficiles comme à des moments heureux et à une époque marquée par des changements profonds dans le monde.  Nous vous en sommes reconnaissants.
Je me rends compte de la chance que j'ai de pouvoir compter sur le soutien permanent de mon épouse la Reine Mathilde. Chère Mathilde, depuis de nombreuses années, tu t'es investie de tout ton cœur dans de nombreuses activités. Tu as un sens inné pour le contact humain. Avec nos chers enfants nous entamons, confiants, ce nouveau chapitre de notre vie et de notre pays.

Mesdames et Messieurs,
J'entame mon règne avec la volonté de me mettre au service de tous les Belges.  Je travaillerai pour cela en parfaite entente avec le gouvernement et dans le respect de la Constitution. Au cours des années écoulées j'ai pu tisser des liens de plus en plus forts avec de très nombreux concitoyens. Je compte intensifier ce dialogue.
La richesse de notre pays et de notre système institutionnel réside notamment dans le fait que nous faisons de notre diversité une force.  Nous trouvons chaque fois l'équilibre entre unité et diversité.  La force de la Belgique est justement de donner un sens à notre diversité.
La nouvelle réforme de l'Etat réalise un transfert de compétences important aux entités fédérées.  Cela rapprochera les citoyens de la prise de décisions. Cela permettra de mieux rencontrer les défis de l'avenir.  La force de la Belgique réside également dans ses entités fédérées. J'entends entretenir des contacts constructifs avec leurs responsables.  Je suis convaincu que la coopération entre l'Etat fédéral, les Communautés et les Régions s'opérera au plus grand bénéfice de nos citoyens et de nos entreprises.
Nous savons qu'ensemble nous pouvons mettre en valeur les talents de chacun. En cela réside notre génie commun tel qu'il s'est développé tout au long de notre histoire. C'est un état d'esprit qui a façonné notre caractère et nos valeurs.  Faire face ensemble aux problèmes les plus complexes, concilier les diverses aspirations, les intégrer sans qu'elles perdent leur originalité et leur force, voilà ce qui a aussi forgé notre inventivité et notre sens de la mesure.

Mesdames et Messieurs,
Ces valeurs qui nous animent ont guidé des générations d'hommes et de femmes avant nous. Par leur engagement dans la société et dans la politique ils ont assuré à notre pays un niveau élevé de prospérité et de solidarité. Ils ont offert à la fois un cadre solide pour entreprendre et une sécurité sociale efficace.
Nous sommes confrontés à une crise qui frappe durement de nombreux concitoyens.  Je veux aujourd'hui encourager chaque homme et chaque femme à faire face.  Il y a en chacun de nous un potentiel insoupçonné qui n'attend qu'à se révéler. J'en suis profondément convaincu. De plus, nous avons collectivement les moyens pour surmonter nos difficultés et pour assurer à chacun l'opportunité de progresser.
Plus que jamais, le projet européen doit nous donner espoir et confiance. L'Europe que nous souhaitons doit apporter croissance et solidarité.  Nous sommes fiers que notre capitale soit aussi la capitale de l'Europe et qu'à chaque moment de son histoire des dirigeants belges ont été au cœur de ce grand projet.  Au cours de mes missions à l'étranger j'ai pu constater combien les atouts de la Belgique et les talents et les forces dont elle dispose étaient appréciés de par le monde.
Mesdames et Messieurs, c'est dans cet esprit que j'agirai durant mon règne. Je soutiendrai, en Belgique et à l'étranger, toutes ces qualités qui sont les nôtres.
Donnons tous ensemble à notre pays un nouvel élan d'enthousiasme.
Vive la Belgique ! Leve België ! Es lebe Belgien !

Discours du Roi Albert II lors de la signature de l’acte d’abdication


Mesdames et Messieurs, Avant d’abdiquer, je suis heureux de m’adresser une dernière fois aux Autorités du pays, et à travers vous, à toute la population.

Je voudrais vous remercier, pour ce que vous avez réalisé de positif pour notre cher pays pendant la durée de mon règne.
Je voudrais ensuite rendre un hommage particulier au Premier Ministre, qui a accepté et accompli avec succès la difficile mission de former ce gouvernement, et qui ensuite, avec les Vice-Premiers Ministres et tout le Gouvernement, a pris les mesures nécessaires pour, dans des conditions difficiles, préserver au mieux le bien-être de tous les Belges.
Je voudrais aussi féliciter les Présidents des 8 partis qui, ensemble avec le Premier Ministre, ont convenu d’une réforme majeure de notre Etat fédéral. La Belgique se modernise et je m’en félicite. Et je m’en voudrais de ne pas associer les deux Secrétaires d’Etat concernés à cet hommage, pour l’énorme travail accompli.
Même si, de par le fonctionnement de nos institutions, j’ai davantage côtoyé durant mon règne les chefs et les membres des différents gouvernements qui se sont succédés, je souhaite saluer ici le rôle essentiel de nos assemblées parlementaires, et en particulier celui de l’opposition, sans lequel il n’y a pas de démocratie digne de ce nom.Il en est de même pour la liberté de la presse, qu’il faut chérir à tout prix.
Quant à la Reine Paola, qui m’a constamment soutenu dans ma tâche durant ces 20 années, je voudrais simplement lui dire merci.
Merci que j’adresse aussi à celles et à ceux qui auprès de moi m’ont prodigué de précieux conseils. Enfin, en tant que Roi et père, je voudrais m’adresser à mon fils, qui va me succéder. Philippe, tu as toutes les qualités de cœur et d’intelligence pour très bien servir notre pays dans tes nouvelles responsabilités. Toi-même et ta chère épouse Mathilde, avez toute notre confiance. Ta mère et moi formons le vœu ardent de plein succès dans cette tâche à laquelle tu es bien préparé.
Mes dernières recommandations pour vous tous, rassemblés ici, sont : travaillez sans relâche à la cohésion de la Belgique. Vous serez ainsi davantage encore des artisans de paix, vous défendrez au mieux le bien-être de tous, et notre pays restera une inspiration pour l’Europe qui cherche l’unité dans la diversité.
Meine Damen und Herren,
Unser Land muss ein Inspirationsquell für Europa bleiben, dieses Europa das die Einheit in seiner Verschiedenheit sucht.
Herzlichen Dank.
Merci

miércoles, 1 de mayo de 2013

2013, el Tratado de Utrecht y Felipe V: Una mirada desde la cultura



Tal y como está el panorama político en general y autonómico en particular, no creo que esta efeméride sea muy recordada o celebrada a lo largo del año que acabamos de estrenar. Sin embargo, paradójicamente, en un tiempo en el que todo se politiza, nada más lejos de mi intención que polemizar en torno a la firma del Tratado de Utrecht, para tan solo referir alguna de las consecuencias artísticas y culturales que éste trajo consigo.

Realmente la Paz de Utrecht, por los países y los intereses implicados, es compleja y más que de un tratado, podemos hablar de varios tratados, pero realmente fue en 1713 cuando se acordaron los pactos más trascendentes, aquellos que permitieron dar un cambio de rumbo a toda Europa, a éstos se pueden añadir otros rubricados en el año anterior o posterior.

Por lo que a nosotros respecta, el Tratado de Utrecht, y con él el asentamiento definitivo de la dinastía borbónica en nuestro país supuso el advenimiento de una necesaria transformación del panorama cultural de la España de entonces, una transformación de la que nosotros querámoslo o no, directa o indirectamente, somos herederos.

En efecto, en unos tiempos, en los que tanto se habla de la necesaria internacionalización del arte y de su imprescindible cohesión con Europa, aunque algo de esto ya sabía Ortega y Gasset frente a los presupuestos del melancólico regeneracionismo noventayochista, lo cierto es que la firma del Tratado implicaba una nueva alianza, al menos cultural, con el Viejo Continente.

Aun con el alto coste geográfico que supuso para España Utrecht, la llegada de Felipe V determinó en muchos aspectos el fin de un país ensimismado en el trono caído del Imperio, y aquí, sí incluyo, con intención de polemizar, nuestro gran Siglo de Oro, a favor del aperturismo hacia Francia e Italia, con todo lo que eso suponía en el pensamiento y la estética del llamado Siglo de las Luces.

La puerta a la Ilustración quedaba abierta, fue tan solo un proceso de decantación que, en algunos casos, dejó fuera de juego a ciertos creadores españoles a favor del cosmopolitismo sofisticado de pintores como Van Loo o de arquitectos como Juvara y Sachetti. Otro tanto podíamos decir de la música, la estancia de Farinelli y sobre todo de D. Scarlatti en la corte madrileña renovó la inspiración de toda una potente generación de compositores nacionales. Por cierto, aunque adquiridos en tiempos de Carlos IV, fue Felipe V quien ya intentó atesorar una importante colección de Stradivarius.

Es también ahora cuando se cimienta nuestro actual afán científico a través de la sistematización del conocimiento, la herramienta elegida en este caso fueron las academias, cuyo impulso inicial vino de la mano del primer Borbón. El interés por el conocimiento y la ciencia quedaba ratificado por ciertas reformas educativas, encaminadas al control de ésta por parte del Estado. 

Javier García-Luengo Manchado
Miembro de la Asociación Monárquica Europea