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martes, 23 de septiembre de 2008

In Memoriam: S.A.I. el Gran Duque Vladimir de Rusia

El 21 de abril de 1992, dos días antes de celebrarse la festividad de San Jorge, Patrón de la Santa Rusia, falleció repentinamente en Miamo (EE.UU.), mientras daba una conferencia de prensa, S.A.I. el Gran Duque Vladimir de Rusia, quien durante 54 años, desde el fallecimiento de su padre el Gran Duque Cirilo el 13 de octubre de 1938 en el hospital norteamericano de Neuilly, había ostentado con gran dignidad la Jefatura de la Casa Imperial rusa.

El cuerpo sin vida del Gran Duque, primo en 6º grado de S.A.R. Don Juan Conde de Barcelona, dado que las madres de ambos eran primas hermanas, fue trasladado a París, donde permaneció en la iglesia ortodoxa de la capital francesa hasta su traslado definitivo el día 29 a San Petersburgo, la antigua capital imperial de Rusia, que había visitado por ves primera en noviembre de 1991, durante las fiestas organizadas con motivo de la restauración del nombre original de la ciudad que durante el regimen comunista había sido denominada Leningrado.

La multitudinaria ceremonia religiosa celebrada en la catedral de San Isaac fue oficiada por el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa S.S. Alexis II y presidida por S.A.I. la Gran Duquesa María y el nuevo Zarevich Jorge.

La Familia Imperial contó con la presencia de cientos de aristócratas rusos exiliados a raíz de la revolución, a los que se unieron representantes de la Iglesia, la cultura y, lo más importante, miles de ciudadanos, según los cálculos oficiales de la alcaldía de San Petersburgo.

El féretro del Gran Duque Vladimir fue cubierto con la bandera tricolor zarista, que es la oficial en este momento en Rusia, a la que se añadió bordada el águila bicéfala, símbolo del imperio y de la dinastía.

Tras la ceremonia fúnebre, que duró cuatro horas, los restos de Vladimir Romanov fueron trasladados en un cortejo fúnebre que recorrió las principales calles de la antigua capital imperial, a la iglesia de San Nicolás, en cuya cripta permaneció cuarenta días hasta su inhumacioón en la Fortaleza de Pedro y Pablo, aunque las autoridades de San Petersburgo no autorizaron el enterramiento del último de los Romanov junto a la tumba de los antiguos zares por no haber sido coronado.


Hallados los restos restos de los últimos Zares y sus hijos en Ekaterimburgo

Según una información publicada el día 10 de mayo de 1992 en el rotativo inglés THE SUNDAY TIMES, los restos mortales del Zar Nicolás II y de su familia fueron localizados en un bosque cercano a la localidad de Ekaterimburgo, ciudad en la que fueron asesinados.

Las pruebas forenses indicaban que los siete cadáveres localizados por un grupo de arqueólogos rusos correspondían al Zar Nicolás, a su esposa y a sus cinco hijos. Las excavaciones comenzaron el año anterior y fueron ordenadas por el entonces Presidente Yeltsin, el mismo que, ironías del destino, ordenó en 1977 la destrucción de la casa del ingeniero Ipatiev, que serviría de prisión a la Familia Imperial desde el 2 de mayo de 1918 y en la que fue masacrada, convirtiéndose en centro de peregrinaje.

El descubrimiento de los cadáveres viene a confirmar las conclusiones elaboradas por el Juez de Instrucción Nicolás Sokolov, quien en 1919 había reconstruido los hechos acaecidos en la madrugada del 16 al 17 de julio de 1918, fecha en la que la totalidad de la Familia Imperial fue asesinada por los chekistas de Yorovski, "puesto que la revolución va a perecer", decía el papel que Yurovski les leyó antes de dispararles a quemarropa, "vosotros perecereis con ella".

Con las pruebas y conclusiones aportadas en aquel momento, se despejó uno de los episodios más sangrientos e inútiles de la historia rusa. El que las autoridades soviéticas negaran la evidencia y nunca se reconociera públicamente el asesinato de la Familia Imperial, dio pábulo a que se especulara sobre la salvación de la Gran Duquesa Anastasia, cuya identidad fue reclamada insistentemente por Ana Anderson, pretensión que un tribunal de Hamburgo no reconoció y que se demostró entonces completamente falsa, si es que alguien aún la creía cierta. De igual manera que Alex Brimeyer, alias Alexis de Anjou Bourbon-Condé Romanov-Dolgoruky, se hacía pasa por el bisnieto del último Zar al pretender descender de la Gran Duquesa María. De las andanzas de este impostor ya dimos cumplida cuenta en sendos artículos.

Tres cuartos de siglo son muchos años. Nada de lo ocurrido puede ser modificado. Pero reconocer los errores del pasado puede ser una garantía de no cometerlos en el futuro. Nicolás II, último Zar de todas las Rusias, canonizado por la Iglesia Ortodoxa, debe de descansar en el lugar que le corresponde, en el panteón de los Romanov, en la Fortaleza de Pedro y Pablo, junto con su familia.

Publicado en Monarquía Europea Nº 4 - Año II - Abril-Junio 1992

domingo, 17 de agosto de 2008

Estudios monárquicos: Alexis de Anjou

En 1993, la Asociación Monárquica Europea realizó un estudio en profundidad del personaje de Alexis de Anjou. Este estudio se complementa por una entrevista realizada a Alexis en su domicilio en Madrid por aquella fecha. El estudio no se pudo finalizar hasta 1994, poco después del repentino fallecimiento de Alexis a causa de un tumor cerebral. Es de interés histórico y sirve también para analizar cualquier otro intento de hacerse pasar por un príncipe, algo que hoy en día ya no es tan fácil gracias a la prueba del DNA, a la que Alexis se había sometido, pero cuyo resultado no llegó a conocer ya.

Aquí se publica un artículo previo de Monarquía Europea, que causó cierta polémica, después sigue un estudio preliminar y después el resultado de un análisis de un estudioso en heráldica. Parece que falta alguna parte más que se insertará en cuanto aparezca en los archivos de la AME. Los documentos utilizados para el estudio también se insertarán posteriormente.


LOS HUESOS DE EKATERIMBURGO:
DIVISION DE OPINIONES


Como todos han podido leer en la prensa y oír en la televisión, el 9 de julio de 1993 se celebró en Londres una conferencia de prensa en la que se informó sobre los resultados de la investigación en relación con las informaciones genéticas contenidas en los huesos encontrados hace dos años en Ekaterimburgo.

Los doctores Peter Gill y Pavel Ivanov declararon a través del Home Office británico que los científicos creen que cinco de los nueve esqueletos encontrados pertenecen a los Zares y tres de sus cinco hijos, faltando el Zarevich y una hija. Sin embargo, no se pudo especificar de qué hijas se trataría.

D
ichas investigaciones se hicieron en base a la prueba de sangre facilitada por S.A.R. el Duque de Edimburgo, nieto de la Princesa Victoria de Hesse, hermana de S.M. la Zarina Alejandra. En consecuencia, no pudieron verificarse los genes del esqueleto atribuido a S.M. el Zar Nicolás II. Además, según las declaraciones del doctor Peter Gill, debido a una mutación o desdoblamiento del ADN de los presuntos restos del Zar, no fue posible establecer su paternidad con los huesos de los tres esqueletos atribuidos a tres de sus hijas.


Por otra parte, el doctor Pavel Ivanov declaró que no se podría excluir la supervivencia de una de las hijas del Zar (suponiendo que los esqueletos son realmente los de la Familia Imperial rusa).

La Unión de Científicos de la Universidad Estatal de San Petersburgo difiere totalmente de los resultados obtenidos por el grupo de científicos que examinaron los huesos encontrados en Ekaterimburgo. Para ellos, y en base a muchas publicaciones hechas en Occidente y en Rusia, los acontecimientos de Ekaterimburgo no están claros. Declaran que los hechos históricos y las evidencias científicas obtenidas por ellos contradicen completamente la versión oficial del asesinato de toda la Familia Imperial entre el 16 y 17 de julio de 1918.

L
a UCSP estudió al respecto documentos sobre la Casa Imperial procedentes de Rusia, Uzbequistán y China. Disponen de documentación original y procedente de agencias oficiales y gobiernos. Asimismo se revisaron fuentes como "The File of the Tsar" de Tom Mangold y Anthony Summers, "Nicholas II" de Marc Ferro, y el material archivado en las Universidades de Harvard y Greenwich/Hawaii y los archivos estatales de varios países europeos.


Como resultado afirman que es muy posible que la Zarina y sus cuatro hijas hayan podido ser evacuadas de Rusia, pasando por Perm, en virtud de la documentación archivada en el Vaticano, España, Gran Bretaña, Alemania, Dinamarca, Rumanía y otros. Asimismo, los huesos encontrados en Ekaterimburgo podrían muy bien pertenecer a familiares cercanos de la Zarina. Exigen, por tanto, que se hagan nuevas pruebas en Rusia también en base a la información genética disponible de otros miembros de la Familia Romanov.

También se desmintió por parte del Palacio de Buckingham que S.M. la Reina Isabel II viajaría a San Petersburgo para asistir a unos funerales de Estado, los cuales tampoco han sido confirmados.

Creemos que la ausencia de los huesos de dos miembros de la Familia Imperial rusa no permiten en ningún caso cerrar el asunto de forma definitiva. Al parecer existen numerosos conjuntos de huesos más que deberían ser examinados, y para excluir cualquier duda, sería conveniente que también se compararan los ADN de los supuestos descendientes de las mujeres que afirmaron ser las Grandes Duquesas María, Anastasia, Tatiana y Olga, debiéndose partir de los ADN de los parientes más directos de la línea varón de los Romanov.

E
l hecho de que en Ekaterimburgo y otras ciudades rusas residieran muchas familias de la realeza y nobleza europea hace sospechar que los huesos objetos de examen podrían pertenecer a una familia emparentada con la Zarina, pero o con el Zar.


El caso de
Alexis de Anjou Borbón-Condé Romanov-Dolgoruky
Estudio Preliminar

Las especulaciones acerca de los huesos de Ekaterimburgo hacen renacer la polémica en relación con Alexis de Anjou. Todos recuerdan el amplio revuelo que causó en plena época de apogeo del interés por los representantes de las Casas Reales en el exilio, cuando hace año y medio un grupo de serbios le ofreció el trono de la Gran Serbia, en claro menosprecio del legítimo heredero, S.A.R. el Príncipe Alejandro Karageorgevich.

ABC y otros periódicos, en el marco de sus respectivos reportajes sobre el asunto, publicaron entonces un comunicado de prensa de la AME sobre la falsedad de la condición de Príncipe de Alexis. Pero al mismo tiempo, el presidente de la AME declaró en una carta dirigida al director de ABC, José Mª Ansón, que no habría inconveniente en reconocer la identidad del Príncipe Alexis si probase su descendencia en base a documentos fehacientes.

Como es uno de nuestros objetivos la realización de estudios de las Monarquías europeas y extraeuropeas, también sobre temas controvertidos como éste, cuando en base a documentación varia y comentarios de prestigiosas personalidades existen serías dudas sobre la veracidad de lo afirmado por Alexis, merecen un estudio a fondo que permite, al mismo tiempo, repasar un amplísimo capítulo de la historia del presente siglo y aclarar una historia al menos bastante oscura.

En el mes de junio de 1993, se estableció un contacto entre la Secretaría de Alexis II y la AME con el fin de estudiar los documentos que pudiera aportar este pretendiente al trono de Ucrania. El estudio (de las fotocopias de documentos) tuvo como resultado que parece inverosímil pensar en falsedad manifiesta, por lo que, a primera vista, no debe rechazarse del todo un estudio acerca de la figura del Príncipe Alexis, que según sus propias declaraciones y la documentación fotocopiada que aporta, desciende de la Gran Duquesa María Nicolayeva Romanov.

Estamos preparando un estudio más extenso sobre los resultados de los análisis de los huesos de Ekaterimburgo y las opiniones de diferentes Casas Reales y entidades monárquicas, pero también del propio Alexis de Anjou, porque creemos que son muy interesantes e ilustrativas. Con seguridad despertará opiniones de todo tipo, alguna polémica. Trataremos de ofrecer entrevistas con algunas personalidades, ya que son una forma de diálogo, al que nosotros siempre estamos abiertos.


Antecedentes

De la documentación fotocopiada aportada se desprende que Alexis d'Anjou Borbón-Condé Romanov-Dolgoruky es hijo de la Gran Duquesa Olga Beata de Romanov-Dolgoruky y de Basilio d'Anjou, Duque de Durazzo, jefe de la antigua Casa Real de Anjou de Nápoles. Nació en el Congo Belga en 1948, un año después de que Olga Beata contrajera matrimonio con Basilio. Olga Beata, a su vez, es hija de la Gran Duquesa María Romanov, hija del Zar Nicolás II de Rusia. Por circunstancias desconocidas, Olga Beata, con anterioridad a este matrimonio y por un período de sólo cuatro meses, estuvo casada con Víctor Brimeyer, un ingeniero de origen belga y que cuenta ahora unos 80 años de edad.

Los documentos fotocopiados (p.e. partida de nacimiento, inscripción de nacimiento, transmisión de la jefatura de la Casa Real d'Anjou y del Ducado de Durazzo) lo prueban. Más tarde, Alexis fue adoptado por el tercer marido de Olga Beata, Bruce-Alfonso de Borbón, Príncipe de Condé, noble francés sin descendencia, por lo que hereda también el apellido de este último.

Según las fotocopias de documentación variada de los gobiernos de España y Alemania, así como de la Santa Sede del Vaticano, hay sospechas fundadas de que se consiguiera que la Zarina y sus cuatro hijas pudieran abandonar Rusia. Esto fue posible (siempre según las informaciones facilitadas por Alexis d'Anjou) gracias a duras negociaciones de los gobiernos antedichos con los revolucionarios bolcheviques. Según el relato facilitado, durante la estancia provisional en Perm, la Gran Duquesa Anastasia se escapó primero, las demás salieron más tarde del país (vía Moscú). La Gran Duquesa María se fue a Ucrania, donde reinaba por poco tiempo el último Volodar (Rey) de Ucrania. Se fue con el hijo de éste a Rumanía, donde ambos contrajeron matrimonio, del que nacería la hija Olga Beata. Los datos posteriores a 1920 se basan, sin embargo, en testimonios personales como de la Reina de Rumanía, esposa de Carol II. (Sobre este aspecto sólo vimos testimonios personales de los implicados en la salvación de la Gran Duquesa María y su posterior esposo, Nicolás Dolgoruky, quienes, según una biografía sobre la Reina María de Rumanía, fueron acogidos por la Reina rumana).


Situación en 1993

A la vista de lo anteriormente expuesto, y de confirmarse la veracidad del supuesto exilio negociado de las Grandes Duquesas y la Zarina, no quedaría en entredicho que Alexis sea quien afirma ser, al igual que Anastasia, a quien no se creyó en su día. Sólo queda por saber dónde y cuándo. Los huesos encontrados en Ekaterimburgo, a juzgar por los resultados obtenidos por un gran número de científicos, no parecen ser de la Familia Imperial rusa. Existen dos conjuntos de huesos más que deben ser examinados. Quienes más que nadie saben la verdad de todo son los Gobiernos de Rusia, Alemania, España, la Santa Sede y la Casa Real de Gran Bretaña. Todos ellos, implicados de alguna manera en aquellas negociaciones, deben guardar documentos secretos sobre el asunto.


Conclusión

A primera vista, los documentos fotocopiados consultados resultan convincentes. Por supuesto, no hemos visto los originales ni somos expertos en evaluar la autenticidad de documentos originales. Por otro lado, ya que de fuentes de toda solvencia se nos ha advertido de la conveniencia de una reserva absoluta, nos abstenemos de una valoración concreta.

Parece ser, según revistas de Ucrania y Serbia, que Alexis disfruta de cierto prestigio en el país de su abuelo, Ucrania. También hay sectores en Serbia que le ven como posible candidato a un trono Serbio, un tema que todos recordarán muy bien. Pero Alexis no aspira, según sus propias declaraciones, a ocupar ningún trono si no es por decisión del pueblo. Sus contactos con súbditos ucranianos son estrechos.

Estamos preparando un estudio más extenso sobre los resultados de los análisis de los huesos de Ekaterimburgo y las opiniones de diferentes Casas Reales y entidades monárquicas, pero también del propio Alexis d'Anjou, porque creemos que son muy interesantes e ilustrativas. Con seguridad despertará opiniones de todo tipo, alguna polémica. Trataremos de ofrecer entrevistas con algunas personalidades, ya que son una forma de diálogo, al que nosotros siempre estamos abiertos.



Estudio en profundidad:

ALEXIS - ¿PRINCIPE O IMPOSTOR?



Estudio heráldico

P
ensamos que no se debe juzgar a nadie sin fundamento ni análisis profundo de sus alegaciones.

Con nuestra iniciativa de estudio de Alexis de Anjou hemos aportado un interesante asunto a la discusión. La cuestión sólo es si se debe ocuparse más detenidamente con ella con vistas a la justificación de dicho Alexis, ya que las investigaciones suponen una inversión de tiempo extremadamente elevada para llevarlas a cabo de forma amplia. Mucho más atractivo resulta aquí el aspecto científico de traslucir una reclamación nobiliaria con un trasfondo más o menos dudoso. Existen, además, paralelas con construcciones prácticamente idénticas como variación bicantina: también pululan numerosos paleólogos, comnenes, lascarides y angeloi que afirman ser los legítimos pretendientes al trono de Constantinopla. Estamos convencidos -muchos hechos lo confirman- que se trata de un auténtico impostor. Puntos de partida son los siguientes:

Por lo general: Alexis no sería el primero que quiera construir una legitimidad con vistas al trono ruso. Esto ya ha ocurruido varias veces en la historia. También resulta extraño que no existan otros documentos que uno matrimonial y dos partidas de nacimiento. Alexis no ha aportado documentos oficiales acerca de la supervivencia de la Gran Duquesa María Nicolayevna ni de su supuesto matrimonio con Nicolás Dolgoruky, ni mucho menos documentos originales.

Otra variedad es que en lugar de Anastasia es ahora María la superviviente de las hijas del Zar. Pero los informes y estudios más recientes sobre la investigación del asesinato de la Familia del Zar elaborados por científicos e investigadores rusos, en los que se afirma convincentemente el exterminio de toda la Familia del Zar.

Mientras que no se pueda demostrar clara e irrebatiblemente la supervivencia de la supuesta María, el asunto de la legitimación para una descendencia rusa debe archivarse de momento y no vale la pena ser continuada por más tiempo.
Las diferentes declaraciones juradas hechas por escrito por diferentes personas, serán con reservas invenciones de Alexis de Anjou.

Las exposiciones hechas no pueden ser demostradas en ningún caso. Las afirmaciones de los "expertos" de habla inglesa, en todo caso sólo son especulaciones; la declaración del sr. Schwetz de Ucrania (supuestamente un oficial que acompañó a la Gran Duquesa María en su viaje a Kiev) tampoco es más que una acumulación de afirmaciones que por los conocimientos extrañamente detallados (especialmente en cuanto a nombres y fechas) se vuelve más bien inverosimil.

Si el sr. Schwetz, como persona sin importancia, dispusiera de conocimientos de este tipo, también las autoridades decisivas tendrían que haberlo sabido y seguramente no lo hubieran callado. Consideramos que la declaración ha sido comprada ante el trasfondo de querer introducirse fraudulentamente en la descendencia de los Dolgoruky que no es documentada en ninguna parte.


Más que extrañas son realmente las diferentes partidas de nacimiento. Pero ni una ni la otra cambian algo en los hechos: Ni en cuanto a la resurrección de la hija del Zar, María, ni la legitimidad del sr. Anjou-Durazzo (otro asunto igualmente dudoso) se documentan con eestas partidas. La demostración de una descendencia directa de un Príncipe de Anjou-Durazzo también resulta no tener sentido si éste transmite sus títulos ya en 1966 a favor de Alexis (una documentación que tampoco es más que "de segunda mano").

Curiosamente, Alexis lleva en la segunda partida de nacimiento de 1988, que se expidió estando presente entre otros el "auténtico padre" Basilio d'Anjou, la ampliación de apellidos "de Bourbon-Condé", teniendo que observarse que su madre Olga se debía haber casado con el Bourbon-Condé después de fallecer Anjou (¿cuándo? - no se desprende de los documentos). La edad de Olga se indica con 51 - en base a otros datos tendría que haber tenido 61 años.

A este respecto, el mismo Alexis da una explicación muy confusa de la adopción en su autobiografía titulada "Yo, Alexis, bisnieto del Zar", que fue anulada y nuevamente reconocida.


También hay que incluir en el estudio que la primera partida de 1946 fue expedida por un funcionario colonial belga. Además se nombra a tres testigos que hicieron la inscripción del nacimiento: El abuelo Nicolás di Fonzo, Hermann Gabriel de Hontheim, así como Désiré Laurent, encargado territorial belga. Todos recibieron una copia, es decir, incluyendo al funcionario expedidor R. Stoquart, las cuatro personas tendrían que haberse equivocado al dar el nombre del padre (Brimeyer), ni hablar del año de expedición - los cuatro tendrían que haber vivido dos años detrás de su tiempo. La partida posterior de 1988 fija la fecha de nacimiento en 1948. El expedidor es (por el cambio de la situación política) un funcionario de la República del Zaire; los testigos son por sus nombres aparentemente negros y nacionales zaireños con una edad de 28 y 32 años, respectivamente.


Basilio d'Anjou se anota con una edad de 60 años, es decir, en la supuesta fecha de nacimiento de su hijo tendría que haber tenido 20 llevando casado un año. Entonces sorprende que con sólo 38 años (en 1966) transmitiera sus derechos a su "hijo" Alexis. Normalmente esto es algo que se hace poco antes del presumible fallecimiento o en un momento de ansiedad mental (lo que, por otra parte, debe ser excluido si 22 años más tarde pone a posteriori a su hijo en vida, aunque sólo en un documento.

Al margen hay que constatar, o al menos deberían ser examinados los títulos nobiliarios de los dos "padres" Anjou y Bourbon. Si todavía puede resultar aceptable que el apellido Durassow es correcto, es dudoso que lo mismo sea el caso del apellido Anjou, aunque haya sido reconocido ya desde hace algún tiempo. Pero existen ejemplos suficientemente documentados por la historia acerca de la "legitimación" de determinadas descendencias (la Casa de Austria p.e. se hizo archiducal mediante una falsificación autofabricada, pero ha sido aceptada por todos).

Para Anjou Durassow falta toda descendencia reconstruible genealógicamente. De todas las genealogías conocidas por mí no sale ninguna rama de la línea Anjou-Durassow que haya emigrado a Polonia o a un territorio oriental o que incluso se haya vuelto rusa, es decir, no existe en ninguna parte tal rama. Probablemente, el título sea una invención de los Durassow rusos, que con tal afirmación de la similitud del apellido Durazzo/Durassow hayan logrado sus objetivos en la Corte rusa.

Esta tesis también se fundamenta por la fecha de confirmación de 1916. En este momento, las administraciones zaristas ya tenían otras preocupaciones que pedir pruebas para supuestos títulos. Tal vez deba verse esto bajo un aspecto político al asegurarse la Corte zarista con tales confirmaciones de títulos la fidelidad de vasallaje en tiempos críticos. Finalmente, la investigación sobre estos documentos sólo podría llevarse a cabo en los archivos - pero ¿quién querrá gastarse dinero en ello?


El otro caso de Bourbón Condé aún no lo hemos podido reconstruir en detalle, pero también nos resulta dudoso. El escudo se incribió en la "Österreichische Wappenrolle", una entidad sin competencias directivas (de acuerdo con la Ley Republicana austríaca), sino que sólo puede elaborar listas. Muy dudoso resulta ser, en cambio, la observación de que "La pertenencia de Su Alteza Real a la Casa Bourbon-Condé y el derecho de portar el escudo correspondiente fueron confirmados expresamente por decreto escrito del Príncipe e Imán del Yemen, expedido el 9 de abril de 1965." Si existe algo que pueda confirmar la pertenencia, seguramente no un decreto de un príncipe tribal no reinante, sino sólo los registros genealógicos reconocidos científicamente o los documentos familiares a los que puede recurrir todo investigador. Pero que sea precisamente un mequetrefe yemenita nos resulta completamente improbable. Hay que pensar además quién lo debe haber sido en aquel momento: El Yemen del Sur, en 1965 seguía aún con Inglaterra sin independencia política, el Yemen del Norte era República desde 1962.

Las inscripciones aportadas del Rey de España, el Colegio de Armas de Londres, el Manual Genealógico y en el Rollo de Escudos Austríaco no tienen ningún valor. Algunos "nobles" del Este consiguen repetidas veces engañar a las autoridades occidentales - entre las que se encuentra el College of Arms como institución más o menos lucrativa. Así ocurrió en Alemania que un rumano inmigrado fue reconocido como "Conde" aunque según la situación rumana, resultaba ser bastante dudoso que perteneciera a la nobleza inferior. En Francia, una familia rumana de la nobleza sin títulos consiguió el título de Príncipes.

Cosas similares pasan con familias procedentes de Hungría, Polonia y, por supuesto, de Rusia, porque los funcionarios en Occidente se ven sencillamente abrumados por los documentos o son simplemente receptivos para sobornos. Encaja también el hecho de que el College of Arms propone en qué orden se deben relacionar los títulos. Normalmente esto es algo que se fija por la misma familia, generalmente por ley interna. Curioso también lo siguiente: Las tasas para el registro en el College of Arms se pagan desde Munich (¿por casualidad?- lugar de residencia del sr. Schwetz) - pero Alexis tiene su domicilio en Madrid.
Encaja, además, dentro de todo este marco que Alexis fundara una Orden llamada "Orden de San Juan de Jerusalem" y vende o concede títulos nobiliarios. La orden es manifiestamente falsa y compite como 200 más con la única Orden de Malta auténtica.

(Este estudio se completará con otras aportaciones y los documentos estudiados, si aún son legibles, pendientes de localización.)

Alexis de Anjou: El impostor que decía ser bisnieto del Zar

Entrevista con Alexis II d'Anjou
(1993)


Esta entrevista se realizó en 1993, cuando aún se investigaba el DNA de los huesos de la familia de los Zares. Los resultados se conocieron poco después de que falleciera este personaje más que curioso que se llamaba Alexis de Anjou Borbón-Condé Romanov-Dolgoruky (de verdad consiguió la nacionalidad española con todos estos apellidos) y decía ser el bisnieto del último Zar por su hija María Romanova, que supuestamente se salvó del fusilamiento y pudo huir de Rusia. No sólo reclamaba el trono de Rusia, también él de Ucrania y de Serbia. Incluso una delegación de la república serbia en Bosnia llegó a coronarle en un parador de Huesca para proclamarle Rey de Serbia. En un estudio más profundo publicado a parte llegamos a probar la falsedad de todas las pretensiones de Alexis. En su día sólo se polemizaba con Alexis por medio de la prensa, pero sólo la AME se hizo el trabajo de investigar a fondo y llegar a conclusiones convincentes.

La entrevista de por sí fue reveladora. El entrevistador en ningún momento dio trato de Alteza a Alexis, para contentarle le llamaba "Príncipe", y se percató perfectamente de las debilidades del discurso de Alexis, quien se había aprendido con una perfección sólo superficial fácilmente analizable su cuento de familia real. A la AME le costó el desprecio por parte de la Gran Duquesa María de Rusia, que s enegó a recibirnos para obtener más detalles y su versión del asunto. Una pena. Los rusos siempre tan prepotentes pegando tiros antes de preguntar. Ya se ve con Georgia. La entrevista es un documento histórico y complementa el estudio detallado.

Monarquía Europea: Su persona es bastante controvertida en los medios de comunicación españoles. Dado que se hizo creer al mundo entero que la Familia Imperial rusa fue asesinada por los bolcheviques en julio de 1918, existen dudas justificadas sobre si sobrevivieron la Zarina y sus cuatro hijas. ¿Hay reconocimientos oficiales de Casas Reales europeas de su descendencia regia?

Alexis II: Conviene dividir aquí esta primera pregunta, pues contiene cosas que estimo necesario separar totalmente.

Cierta prensa española carece totalmente del conocimiento mínimo de la historia de la Europa central y oriental, y este tema ha sido tratado en España, a diferencia de otros países europeos, con una frivolidad y una ligereza totalmente ajenas al rigor histórico. Por otra parte, hay que tener en cuenta que la actual legislación española carece de una ley de difamación y de protección a la persona, como ocurre en otras naciones. esto ha hecho que una cantidad de disparates se hayan vertido sobre mi persona y mi Casa, mezclando conceptos como los de mi filiación, o el drama de la Familia Imperial de Rusia. Contrariamente a lo que se cree generalmente en españa, desde hace veinte años, un número importante de historiadores con renombre han puesto en duda, con pruebas fehacientes, la versión "oficial" del asesinato de TODA la Familia Imperial el 17 de julio de 1918 en Ekaterimburgo. Ni siquiera el Gobierno ruso se ha pronunciado sobre la cuestión y es de esperar más respeto y más prudencia en este tema.

Muchas Casas Reales, reinantes o no, han tenido y tienen contactos oficialmente con mi Familia y conmigo personalmente. Pero ... ellos se limitan a reconocerme como el Príncipe Alexis de Anjou, Príncipe de Condé y Duque de Durazzo de Nápoles, SIN entrar en el tema de la Familia Romanov, sobre el cual ni tendrán que pronunciarse.

M.E.: ¿Cómo es la aceptación de su persona en Ucrania? ¿Tiene la población un conocimiento suficiente de su propia Familia Real?

Alexis II: Todas las organizaciones, partidos y grupos monárquicos de Ucrania, sin excepción alguna, saben, reconocen y acatan a su Casa Real y al Volodar de Ucrania, el firmante de estas respuestas. Un gran esfuerzo literario se ha hecho durante los últimos tres años en Ucrania al fin de dar a conocer al pueblo ucraniano su historia y su Casa Real. He pedido de manera constante una unificación de todos estos esfuerzos, pues diversos grupos trabajan de manera independiente sin coordinar sus acciones.

M.E.: En Rusia, parece ser que hay diferentes grupos de monárquicos que difieren en relación al legítimo heredero del trono. El gobierno de Boris Yeltsin, aparentemente dió cierto reconocimiento oficial al Gran Duque Vladimir y su hija la Gran Duquesa María Vladimirovna Romanov. El entierro del Gran Duque en San petersburgo hace pensar que este reconocimiento fue expreso. Por otra parte, el Gran Duque Nicolás niega los derechos de la familia de Vladimir. ¿Cuáles son los grupos que apoyan a S.A. en Rusia? ¿Qué piensa de los derechos dinásticos de la Gran Duquesa María?

Alexis II: Existe en Rusia el mismo problema que en Ucrania o en otras naciones que fueron sometidas al antiguo régimen soviético. Hay que saber hablar de esta cuestión con rigor. El gobierno ruso o el Presidente Yeltsin, como tal, jamás se han pronunciado sobre la cuestión del Trono, ni tampoco podrían hacerlo, pues se trata de un gobierno republicano. El Presidente Yeltsin se entrevistó algunos minutos en la Embajada rusa en París, en el curso de una recepción organizada durante unas de sus estancias en Francia, recepción a la cual fue invitado el difunto Príncipe Vladimir Kirilovich junto a doscientas personas de la nobleza rusa exiliada en Francia. El Presidente Yeltsin se limitó a unas palabras de cortesía, sin entrar en la cuestión dinástica. En ningún momento se dió al Príncipe tratamiento alguno de soberano, que además tampoco él solicitó, pues el mero hecho, por su parte, de aceptar en acudir a la Embajada como persona privada, significaba una aceptación de un rango "inferior".

¿Se imaginan ustedes al Rey Simeón II de Bulgaria actuando así en la Embajada de Bulgaria en Madrid? El Príncipe Vladimir Kirilovich ha sido el primer miembro varón de la Casa Imperial de Rusia en fallecer después del fin del régimen soviético. A petición de su propia familia, se le ha enterrado en el panteón de los Grandes Duques y Príncipes de la Sangre, en San Petersburgo, lo cual, por otra parte, era totalmente legítimo, y las autoridades rusas no podían negarse a esta petición. A los que sí se negó fue la pretensión de los familiares del Príncipe de enterrarle en el Panteón de los Zares. Su Santidad el Patriarca Alexis II de Moscú y de Todas las Rusias, en varias declaraciones ha dejado muy claro que no reconoce las pretensiones al Trono de esta rama de la Familia. Así lo ha hecho recientemente el Presidente de la Unión Monárquica de Moscú y de San Petersburgo. Por otra parte, es muy conocida la posición de la totalidad de la Familia Imperial, agrupada en la Unión de la Casa Romanov en relación con la sucesión al trono de Rusia, tanto del difunto Vladimir Kirilovich como de su hija María.

En cuanto a mi pensamiento personal, diré que soy un caballero, y los caballeros no atacan a las señoras. Considero que S.A.S. la Princesa María Vladimirovna, como tataranieta de Alejandro II, no puede ni ostentar "motu proprio" el título de Gran Duquesa o de Alteza Imperial, claramente reservado por Ukaz en 1886 a los solos hijos y nietos de los Zares. Y por supuesto, tampoco admito el pretendido título de "Gran Duque" o de "Zarevich" ilegalmente ostentado por su hijo, el Príncipe Georg von Preussen, Príncipe Real e Imperial de Prusia. Si la Princesa decidió pretender, por su cuenta, al Trono de Rusia, ella es libre de pretender, según el significado de esta palabra, pero está claro que ella no es ni la heredera ni la titular de la Corona. El acta de abdicación del difunto Emperador Nicolás II en favor de su hermano el Gran Duque Miguel Alexandrovich y la posterior renuncia de este último transmitiendo los derechos de la Familia a la decisión de la Asamblea Constituyente ("Sobranich") impide, de manera absoluta, a ninguno de nosotros el titularse "soberano de Rusia" hasta que el tema se decida en Rusia, tal como ya se hizo una vez en febrero de 1613.

M.E.: ¿Existen indicios objetivos de que pueda volver la Monarquía en Ucrania?

Alexis II: Existe un auge enorme de la causa monárquica en Ucrania, sobre todo en estos momentos de anarquía y de guerra civil encubierta. Millones de ucranianos ven la Monarquía como única solución al problema de identidad nacional de Ucrania y de sus posibles conflictos con el hermano ruso.

M.E: ¿Aparte de Ucrania, su verdadera Patria a juzgar por la descendencia de la Familia Real de los Dolgoruky, ¿tiene aspiraciones de ocupar algún trono que no sea el ucraniano?

Alexis II: No tengo ni he tenido jamás aspiraciones o deseos de ocupar otro trono que no sea él de Ucrania, que me corresponde sin discusión posible. Sin embargo, históricamente, me encuentro como el "primus interpares" de los soberanos virtuales eslavos y ortodoxos, y estimo que la única solución viable para las naciones eslavas y ortodoxas liberadas del antiguo yugo marxista, es la formación de una Commonwealth eslava. la cuestión es ésta: ¿Deseamos una Europa oriental abogada a los nacionalismos pueblerinos y peligrosos, o queremos mirar hacia una concepción más "europea" de la Monarquía? En este contexto, he recibido de varios pueblos la petición de considerar la posibilidad de unir estos países o algunos de ellos bajo un solo soberano común a todos.

M.E: ¿Calificaría de serio el ofrecimiento de la Corona de Serbia por parte de determinados sectores serbios?

Alexis II: En el caso de Serbia, fueron siete partidos serbios, empezando por el Partido Radical hoy mayoritario en Serbia y en los diversos territorios serbios de la antigua Yugoslavia, los que me ofrecieron la Corona sin que yo jamás haya pretendido a esta Corona. Este ofrecimiento se hizo en base a los diversos matrimonios entre la Casa de Anjou, familia de mi padre, y la Casa de los Nemanyevich, que fundó en la Edad Media el Imperio Serbio.

M.E: ¿Qué apoyo tiene la "Alternativa Alexis II" en Serbia comparado con los monárquicos que apoyan al Príncipe Alejandro Karageorgevich?

Alexis II: Lo que llaman ustedes "Alternativa Alexis II", no es meramente una cuestión de persona o dinastía, sino una concepción de una Gran Serbia englobada en una "gran hermandad eslava y ortodoxa" que va hasta Moscú pasando por Kiev. La Monarquía de los Karageorgevich significa meramente una restauración de la concepción puramente local de la Monarquía.

M.E.: Hace unos años, la familia Dolgoruky afincada en Francia le disputó el derecho de utilizar el apellido Dolgoruky. En la sentencia del juicio promovido por dicha familia y la de Vladimir Romanov, su libro "Yo, Alexis, bisnieto del Zar" tuvo que ser provisto de un encarte.

Alexis II: La familia a la que ustedes hacen referencia no forma parte de la Casa Real de Ucrania, es decir, la Rama mayor de la Casa de Rurik, los Dolgoruky Monomakhovich, es decir, la descendencia directa de Vladimir II Monomakh, Gran Príncipe Yuri Dolgoruky de Kiev. Esta familia, afincada en Francia, se llamaba en Rusia, antes de 1917, DOLGORUKOV, o ARGUNTINSKY-DOLGORUKY. se trata de una familia principesca georgiana afincada en Rusia en tiempos de Catalina II y que pretendía descender del Rey persa Artaxerses "Mano Larga" (en ruso: Dolgaya Ruka, Dolgoruky). esta familia utilizó o fue inconscientemente utilizada en relación con mi libro para desacreditar mi versión de los hechos ocurridos en 1918. Jamás ningún tribunal se pronunció en contra de mi filiación. Los tribunales se limitaron a conceder la inclusión de un pedazo de cartón con la frase siguiente: "Esta Familia se opone a las pretensiones del autor". No significa absolutamente nada en derecho.

M.E.: ¿Cuales serían sus planes en el caso de que llegara a reinar por voluntad popular en Ucrania o en Serbia? ¿Seguiría un modelo de Monarquía occidental como la española u otro más acorde con la mentalidad de los pueblos eslavos?

Alexis II: La Monarquía como institución aglutinadora no puede tener una fórmula única y "exportable". El ejemplo de la Monarquía española es irrepetible y no puede, de ninguna manera, ser un modelo a seguir en las antiguas naciones comunistas, donde la economía está arruinada por decenios de régimen colectivista y donde la ausencia total de clase política o de tradición democrática impiden la formación de regímenes parlamentarios tal como los que existen en esta parte de Europa. La fórmula "el Rey reina pero no gobierna" no puede ser ni comprendida ni aceptada en estos países.

Con todo respeto, las monarquías europeo-occidentales han tenido generaciones para su actual evolución y han perdido, muchas de ellas, se quiera o no, una gran parte de su esencia. Monarquía significa "gobierno de uno". Me parece muy triste el espectáculo de algunas de esas Monarquías, donde al soberano no se le pide más que asistir y consentir, impasible, a la destrucción sistemática de los valores esenciales de nuestra civilización cristiana y europea. En Ucrania, y que si bien considera un sistema parlamentario bicameral, reserva al Soberano un poder de intervención directa en el gobierno de la nación, a semejanza de la Constitución actual de la República francesa. Por otra parte, hay que tener en cuenta que en los países eslavos y ortodoxos, el Monarca es el "Protector nato" de la Iglesia, y no se concibe en estos países una laicización de la Corona. Estas consideraciones adaptadas al siglo XX y XXI, serán la base de la Monarquía de mañana en nuestros países.

M.E.: ¿Qué conocimiento tiene de la situación actual en su país Ucrania? ¿Con qué entidades mantiene contactos? ¿Cuenta con algún reconocimiento por parte del gobierno de Ucrania, es decir, se le acepta como nieto del último Volodar?

Alexis II: Sigo muy atentamente la situación de cada día en Ucrania y en rusia, y me llegan informes constantes por fax, cartas y visitas de delegaciones. Por otra parte, mis representantes intervienen en la política activa del país. Apoyan a la Corona y a mis acciones las organizaciones siguientes: Unión Monárquica Ucraniana, Unión Cristiana Ucraniana, Unión de la Juventud Ucraniana, Unión de los Oficiales Ucranianos, Hermandad del Antiguo Ejército Revolucionario Ucraniano UPA-UN que combatió hasta los años 50 contra el bolchevismo, así como las diversas Iglesias ucranianas. Existe también la Fundación Alexis II, cuyos miembros dirigentes son miembros del actual Parlamento de Ucrania. No existe "reconocimiento" por parte del actual gobierno ucraniano, muy discutido en Ucrania, y que no considero como legítimo.

M.E: Muchas gracias por esta entrevista.

Alexis II: Muchas gracias a ustedes por la magnífica labor que llevan a cabo.

La entrevista fue realizada por Pedro Schwenzer.

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