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jueves, 8 de diciembre de 2011

El 'caso Urdangarin' menoscaba la imagen y el prestigio de la Corona

Los expertos sostienen que la investigación sobre el duque de Palma es de una "tremenda gravedad" 

El rey Juan Carlos, la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin charlan momentos antes de la ceremonia de los Premios Laureus del Deporte, el 22 de mayo de 2006 en Barcelona
El rey Juan Carlos, la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin charlan momentos antes de la ceremonia de los Premios Laureus del Deporte, el 22 de mayo de 2006 en Barcelona
La Casa del Rey promete dar pronto "buenas noticias" con la vista puesta en ser "mucho más 
La imagen parecía indeleble, inmune y blindada al paso del tiempo. Pero no es así. La fotografía de una monarquía de hierro ha ido amarilleando, cuarteándose conforme se alejaba la Transición, crecían las voces críticas, arreciaba el chaparrón por la falta de transparencia y la dureza de la crisis devoraba el crédito de las instituciones.
 
Y ahora, estalla el escándalo. Las operaciones opacas y el presunto desvío de fondos públicos de Iñaki Urdangarin. El marido de la infanta Cristina. El yerno del rey de España.
 
Nada de peccata minuta, de un desliz intrascendente. Si en algo coinciden expertos y partidos de izquierdas consultados por Público –fuera queda el PSOE que, como el PP, rehusó opinar– es que el caso que rodea al duque de Palma es de una "tremenda gravedad", una "malísima noticia" para la Corona. Tanto que puede estar, de hecho, socavando la reputación de la Casa Real. Un deterioro nada trivial para una institución cuya imagen, "muy delicada", "se basa en el prestigio", como acentúa Antonio Torres del Moral, catedrático de Derecho Constitucional de la UNED y experto en la monarquía española.
 
Esa, la duda sobre el daño a la Jefatura del Estado que puede infligir la investigación de los negocios del Instituto Nóos -que presidió Urdangarin hasta 2006-, es la primera incógnita que ahora se abre camino. Hay más: la futura actitud del rey si el duque fuera al final imputado, la necesidad de tasar las incompatibilidades con actividades privadas para miembros de la familia real, la reapertura del debate sobre la transparencia.
 
01. El parte de daños
Al corazón de la Casa
 
A las fuerzas minoritarias les solivianta el silencio de la Corona
 
"La imagen de un miembro de la familia real ante un juez puede ser demoledora". El periodista José Apezarena, especialista en temas de la Corona, no esconde su preocupación por lo que califica de "una muesca más" en la mordida imagen de la Casa Real, "en muchos casos no por su culpa": el creciente sentimiento republicano, las quemas de fotos de los reyes, la presión de la izquierda minoritaria, el "¿Por qué no te callas?" gritado a Hugo Chávez, el varapalo a España por las supuestas injurias de Arnaldo Otegi contra el rey, las confesiones de la reina Sofía a Pilar Urbano y hasta el divorcio de la infanta Elena de Jaime de Marichalar ("Los miembros de la familia real son lo que son porque son una familia, y si se debilitan los lazos, se diluye el sentido de la institución").
 
"Todo eso puede ser polémico, cuestionable, y hasta traducirse en una pérdida de apoyo. Pero el escándalo de Urdangarin es un salto cualitativo: hablamos de presunta corrupción", advierte Göran Rollnert, constitucionalista de la Universitat de València.
 
Tampoco ponen paños calientes Gaspar Llamazares (IU), Laia Ortiz (ICV), Joan Tardà (ERC) y Francisco Jorquera (BNG). "Es el daño más importante a la Corona desde la Transición. Su credibilidad está tocada. Hablamos de posibles delitos muy graves. El que más, el presunto tráfico de influencias, el utilizar el nombre de la Corona para lucrarse. Nada es comparable", sentencia el diputado de IU.
 
Se suma un desgaste progresivo de la institución, comprobable con los datos del CIS. La valoración ciudadana de la monarquía se ha derrumbado desde el holgado notable –un 7,48 en diciembre de 1995– hasta el suspenso (un 4,89 el pasado octubre). Un batacazo último que se explica, para el catedrático de Periodismo-Comunicación Política de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) José Luis Dader o para la constitucionalista de la UNED Yolanda Gómez por el desapego hacia las instituciones que genera la crisis.
 
"Aunque no es clase política, la Corona se ve contagiada –apuntala Antón Rodríguez Castromil, profesor de Opinión Pública de la UCM–. Cuando hay cinco millones de parados, recortes, sacrificios, la Casa Real también entra en los cálculos de los ciudadanos, que se preguntan si les compensa la monarquía. Y este caso entra de lleno en esta cuestión". Influye asimismo el relevo generacional –la Transición y el rol del rey el 23-F se diluye entre los jóvenes– y, como agrega Dader, el contexto internacional: los ciudadanos quieren "mayor cercanía y transparencia". No basta, dice, con la "campechanía" cañí de Juan Carlos I.
 
Si el duque resulta imputado, será imprescindible que el rey se pronuncie 
 
Otros analistas, más cautos, aunque reconocen que "un caso como el del duque no es agradable" y puede mancillar el crédito de cualquier institución, creen que hay que separar. "Una cosa es la Corona, otra la familia y otra Urdangarin. No es un tótum revolútum, aunque vox pópuli se mezcle. Este asunto, que veremos en qué queda, no está relacionado con las funciones constitucionales del rey, el presupuesto de la Zarzuela o la línea sucesoria", señala Teresa Freixes, catedrática de Derecho Constitucional de la Universitat Autònoma de Barcelona. Gómez indica que "no existe el mismo rasero para Juan Carlos y su hijo, Felipe, que el que hay para las infantas". "Es un hecho serio", admite uno de los padres de la Carta Magna, el socialista Gregorio Peces-Barba, pero añade que "la gente sabrá comprender porque no le compete al rey". "Bajo ningún concepto se puede decir que también la monarquía es vulnerable a la corrupción", reivindica.
 
Gonzalo Caro, miembro del Colegio de Politólogos y Sociólogos, refuta esa tesis: "Es inevitable: la gente asocia el nombre de Urdangarin a la Casa. Y los medios no le tratan como a un particular, sino como yerno del monarca". No sólo lo aborda así la prensa generalista, sino también las revistas del corazón, que han trasladado, para Torres del Moral, una imagen "frívola" de la Jefatura del Estado y a la que la Zarzuela no ha combatido "con información seria".
 
02. La respuesta
La lógica prudencia
 
La ausencia de una ley reguladora alimenta la incertidumbre
 
A Ortiz, igual que al resto de portavoces de fuerzas minoritarias, le solivianta el "silencio", la mordaza que se ha impuesto la Zarzuela en el caso Urdangarin. Sin embargo, los estudiosos de las monarquías aclaran que ese silencio es la actitud esperable de unas instituciones que, según recuerda Freixes, aún se mueven por "reglas no escritas, por convenciones y la tradición". "Es de libro. No se debe cambiar el caballo a mitad del río", sanciona Dader. Caro no ve "contraprudente" la prudencia: "Debe mantenerla, por la presunción de inocencia y para que no se la acuse de interferir en la Justicia".
 
Torres del Moral discrepa: "La Casa está tardando en sacar un comunicado. Debe ponerse del lado de la democracia, no del yerno". Rollnert aporta otra razón para "salir ya al paso", sin demora: "Está imputado el socio del duque [Diego Torres, su sucesor en la presidencia de Nóos], están imputados tres excargos valencianos por los contratos a Urdangarin. La infanta Cristina, que está en la línea de sucesión al trono, es copropietaria de una de las empresas implicadas en el escándalo [Aizoon SL]. Y además hay un contundente informe de la Agencia Tributaria. A la Zarzuela le perjudica la pasividad".
 
Tanto Rollnert como Torres del Moral inciden en que no debe dejarse escapar un virtud capital para las monarquías. "Necesitan un comportamiento ejemplar. No se pueden permitir ni la más mínima sombra de duda", arguye el primero. "Si la familia real se asimila a una familia normal, se cuestiona entonces su estatus privilegiado. La Corona tiene que aparecer impoluta, cosa que no se requiere a un presidente de la República, pues si no gusta, se le echa", afirma el segundo. Por eso el jurista de la UNED subraya que no se puede dejar engordar la bola de nieve, "alimentar el rumor". El catedrático se declara "leal" a la Corona, de ahí que clame "ser jurídicamente severo con la Casa, pues la adulación es una solemne majadería".
 
03. El escenario
Apartarlo de la Casa
 
El secreto sigue amparando en qué se gasta el dinero la monarquía
 
¿Y si Urdangarin es finalmente imputado? Entonces ya será ineludible un pronunciamiento expreso de la Jefatura del Estado y el duque será, por lo menos, "apartado" de la familia real, según las presunciones que maneja la mayoría de analistas. "La Casa tendrá que tomar medidas y será el rey el que deba hacerlo. Mi hipótesis es que se le desvinculará del protocolo", avanza Apezarena. "Don Juan Carlos sabrá hacerlo de la mejor manera", responde lacónico Peces-Barba. Aunque bien podría suceder a la inversa: que el duque, motu proprio o "presionado" por la Zarzuela –como sugiere Torres del Moral–, se desligara de la Corona.
 
Incluso esa solución tampoco se presenta libre de problemas. "No se puede dimitir del título de consorte de la infanta", recuerda Caro. Rollnert apunta otra complicación: "Dejaría a Cristina como tonta, como testaferro de las operaciones de su marido".
 
Con todo, marginar a Urdangarin de la actividad pública de la familia real sería, en términos de comunicación política, una "actitud no proactiva, sino defensiva, de control de daños, de cortafuegos", suscribe Dader. El profesor defiende que, antes o después, la Zarzuela deberá replantearse "a medio y largo plazo" su estrategia. "¿Qué sería una política de comunicación más completa? Llegar a pedir perdón por lo ocurrido una vez se aclaren los hechos". 
 
Desde la Zarzuela reconocen que "no hay precedentes" en España de expulsión de un miembro de la Casa. "El duque apenas ha participado en actos públicos en los últimos años, más allá de aquellos de índole familiar. No obstante, él podía pedir que se le apartase", concede un portavoz.
 
El caso del duque y el 15-M pueden servir de "acelerador" a favor de la transparencia
 
Está claro. No hay guía, ni hoja de ruta escrita para estos casos. Porque aparte de la Constitución y de reales decretos dispersos, no hay una Ley de la Corona, una petición que siempre han elevado los constitucionalistas conocedores de la materia. "Merece un desarrollo legislativo. Es momento de hacerlo, para regular con detalle todos los aspectos que conciernen a la Casa y recoger un código de incompatibilidades. Pero más urgente y útil sería si cabe un Estatuto de Miembros de la Casa Real, porque la figura del rey ya está desgranada en la Carta Magna", postula Gómez.
 
Comparte su parecer Torres del Moral, viejo defensor de un Estatuto del Príncipe y del resto de la familia. No hay que olvidar, arguye, que sólo la persona del rey es "inviolable" e irresponsable de sus actos, como consigna el artículo 56. 3 de la Carta Magna.
 
 
Freixes avala la conveniencia de una Ley de la Corona, ya que "no es muy oportuno que responsables de altas instancias del Estado mantengan actividades privadas que sean incompatibles con el prestigio de la institución".
 
¿Y si hay condena? "O se divorcian o la infanta renuncia a sus derechos sucesorios", rubrica Torres del Moral.
 
04. El frente político
Transparencia otra vez
 
"En una ocasión, un dirigente socialista me decía que si en un muro muy blindado haces un agujero, por pequeño que sea, al final se abre una vía de agua. Y ese es el miedo que se cierne sobre la monarquía: que cuando se comience a hablar, se hable de todo, hasta de su pecado original: que fue instaurada por un dictador genocida". El republicano Tardà se ha dado cabezazos contra esa muralla, una y otra vez, lo mismo que sus compañeros de IU, ICV y BNG. La última cruzada comenzó en la primavera de 2007, cuando ERC presentó varias iniciativas para que la Casa Real publicase sus finanzas. La Mesa del Congreso, con los votos de PSOE, PP y CiU, rechazó dos veces la demanda. Tardà acudió al Constitucional, que avaló la decisión de la Cámara en diciembre de 2008. En abril de 2009, el diputado se fue al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo, que aún no ha emitido resolución.
 
Mientras, se han multiplicado las preguntas y proposiciones de la izquierda minoritaria en las dos Cámaras. También del senador del PNV Iñaki Anasagasti. Muchas fueron tumbadas.
 
La mayoría de expertos consultados cree que el camino hacia la transparencia está desbrozado. Ya es insorteable, juzgan. "Ha faltado sentido común y picardía –estima Apezarena–. Es un problema de cabezonería, no de principios. Se hará y no tardará mucho. Se cae por su propio peso".
 
La esclavitud del 65.1
 
ICV quiere prohibir los negocios privados a los miembros de la Casa del Rey
 
La Zarzuela parece haber tomado nota. Lleva meses anunciando que desnudará poco a poco sus cuentas. El momento va acercándose, confiesa un portavoz oficial a Público. "Muy pronto tendremos buenas noticias. Existe la voluntad de ser mucho más transparentes, porque además es una demanda de la sociedad perfectamente legítima que entendemos".
 
¿Hasta dónde alcanzará el destape? En la Casa Real evitan las comparaciones con las monarquías británica y sueca, que cuelgan en sus webs un completo informe del estado de sus finanzas y son, a ojos de ONG como Access Info, las más transparentes en el espectro europeo.
 
De la monarquía española no se conoce nada. Se ignora el desglose de la partida de los Presupuestos Generales del Estado –8,43 millones en 2011, un 5,2% menos que el año anterior–, el conjunto de rentas, patrimonios e intereses de la familia o los impuestos que pagan. Sus asignaciones no están sometidas al control del Tribunal de Cuentas, según la propia web de la Corona.
 
La Casa goza del escudo del artículo 65.1 de la Constitución, que consagra que el rey "distribuye libremente" la cantidad pagada por el Estado. "Una cosa es libremente y otra secretamente –protesta Torres del Moral–. Publicitar las cuentas no va en desdoro de la monarquía. Y es además una institución barata".
 
Ahí descansa otra razón esgrimida por los especialistas: los Borbón cuestan a los españoles menos que los Windsor a los británicos (32,1 millones de libras en 2011, unos 37,4 millones de euros) o que otras monarquías europeas. Valga un detalle ilustrativo: Buckingham Palace revela hasta el coste de la venta del helicóptero de la reina Isabel II.  
 
Gómez aduce que la redacción del 65.1 cierra la vía de una mayor apertura. Dader sí cree que convendría "una clarificación" en la legislación. Para Peces-Barba, las cuentas están "clarísimas" y el tema es "irrelevante". Caro, como otros analistas, niega "impedimentos legales". Jorquera, diputado del BNG, espera que en todo caso "no dependa de la graciosa voluntad del rey".
 
05. El interventor
El custodio desconocido
 
En 2007, cuando explotó la polémica por las iniciativas de ERC, la Casa Real reaccionó. El 24 de agosto, nombró a un interventor del Estado, Óscar Moreno Gil, para auditar sus finanzas. De sus informes, nada se sabe. Un portavoz de la Zarzuela confirma que sigue trabajando en la Casa, está integrado en su estructura y cobra de ella, de la asignación de los 8,43 millones. ¿Cuánto percibe? "Como un director general de la Administración, algo menos", contesta. ¿Qué hace? "Comprobar que se acoplan las partidas de ingresos y gastos". "No hay por qué pensar que se ha dilapidado", dice Gómez.
 
"Van a tener que renovar su discurso, reinventarse", señala un experto 
 
El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no ha llegado a aprobar su Ley de Transparencia, cuyo anteproyecto se presentó el pasado 29 de julio, cuando se anunció el anticipo electoral. Nada explicitaba acerca de la Casa Real. Y eso que el Convenio Europeo sobre Acceso a los Documentos Públicos, al que el borrador se remite, contempla como excepción del derecho "la comunicación" del Ejecutivo "con la familia real y su Casa". Rajoy también prometió una norma de transparencia.
 
Victoria Anderica, de Access Info, una de las ONG que más ha peleado por una Administración de cristal, defiende que la monarquía también ha de quedar afectada en una futura Ley de Transparencia, si bien "entiende" que la cláusula europea permite restricciones.
 
06. Las medidas
La lucha se retoma
 
Esta semana, en cuanto se agravaron las sospechas en torno a Urdangarin y su círculo, siguieron las imputaciones y trascendió, a través de este diario, que los duques y sus empresas adquirieron bienes por casi 7,3 millones en cuatro años, la izquierda anunció más iniciativas.
 
Lógico, avisa Dader: "Este caso puede servir de acelerador para instalar un mayor clima de opinión a favor de la transparencia". Esa exigencia ya existía, "difusa", pero se ha visualizado aún más con el 15-M. "Irá en aumento, seguro –añade Rodríguez Castromil–. Ha calado en un sector de la izquierda que ha dejado al PSOE y pide regeneración democrática".
 
Torres del Moral afea a PSOE y PP que perpetúen el "tabú" de la Corona
 
ICV registrará en el Senado la propuesta de prohibir la participación en empresas de miembros de la familia real que cobren del erario público. IU, ERC y BNG lo suscriben. Demandarán la declaración de bienes e intereses de la Corona, la fiscalización de sus dineros por el Tribunal de Cuentas. Temen la oposición de PSOE y PP que, como censura Torres del Moral, han "perpetuado el tabú, son excesivamente contemplativos, discretos, más deferentes con la monarquía de lo que exige el guión". "Más que nunca, la Mesa no tiene razones para vetar", enfatiza Llamazares. Y si vuelve el muro, volverá la "lucha ideológica", según Tardà: "Hay que mantener viva la llama. Contribuimos a abrir camino, incluso con la desfachatez, y eso que al principio nos llamaron friquis".
 
El caramelo amargo del caso Urdangarin puede durar en la boca de la Corona todavía mucho tiempo. Justo cuando se suman los rumores sobre la salud del rey, se dispara el debate sobre la sucesión y se aletarga el recuerdo del 23-F en el imaginario colectivo. Rodríguez Castromil, como otros expertos, deja una receta sobre la mesa: "La monarquía va a tener que renovar su discurso ante la sociedad para obtener la legitimación con su gestión del día a día. Reinventarse, hacerse valer más allá de las portadas del corazón". 
 
noticias El 'caso Urdangarin' menoscaba la imagen y el prestigio de la Corona
 
CONFIANZA A LA BAJA EN LA ÚLTIMA DÉCADA
El gráfico de arriba habla por sí mismo. En los últimos 16 años, la nota que los españoles conceden a la monarquía ha ido cayendo. Desde el 7,48 de puntuación media de diciembre de 1995 hasta el suspenso alto de 2011. Entre medias, el 6,67 de diciembre de 1996, el 6,86 de diciembre de 1998, el 6,22 de febrero de 2003, el 5,19 de octubre de 2006, el 5,54 de noviembre de 2008 y el 5,36 de noviembre de 2010. 
 
La monarquía era, en la última encuesta, la tercera institución mejor valorada, tras el Ejército (5,65) y los medios (4,97). Ese CIS del pasado octubre también revelaba que para el 29,7% la Casa del Rey suscitaba poca o ninguna confianza, un dato que José Luis Dader tilda ya de “peligroso” para los intereses de la Zarzuela. 
 
De hecho, para este catedrático de Periodismo-Comunicación Política de la UCM, lo significativo no es tanto la valoración media –todas las instituciones, salvo las Fuerzas Armadas, suspenden en el último barómetro–, sino la caída del porcentaje de los que expresan una alta confianza en la Corona: del 40,3% de 2010 al 34,2% de 2011. O sea, 6,1 puntos menos en menos de un año. 
 
Torres del Moral atribuye el desplome de la calificación precisamente al "halo de misterio, de ocultación, de falta de transparencia" que pesa aún sobre la Casa.

 
Ultima modificacion el Miércoles, 07 de Diciembre de 2011 20:06            

La Infanta Cristina, entre el deber y la moral ante el escándalo de Iñaki Urdangarín

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MADRID, 7 Dic. (EUROPA PRESS)


Los duques de Palma se enfrentan a sus navidades más difíciles. Ambos están a la espera de que el proceso en el que aparece implicado el nombre de Iñaki Urdangarín experimente un avance reseñable. Pero, sin duda, la peor parte se la lleva Cristina quien, como hija del Rey de España debe afrontar sus deberes, sin olvidar el amor que siente por su marido.

   Difícil situación. Tanto es así, que esta semana dos de las revistas del corazón han elegido este tema para ilustrar sus portadas. Semana y Diez Minutos se centran en esta historia de amor que, desde el principio, ha sido perfecta pero ahora, aunque Cristina siga muy enamorada, la presión por los dudosos negocios de Iñaki y el miedo a que afecte a la monarquía, podrían perjudicar su relación.

   Y es que, aunque apoye a su marido, la presión social y la repercusión que la investigación sobre el Duque de Palma tiene en la Casa Real podrían hacerle tomar una decisión sobre su futuro juntos.

   Se casaron el 4 de octubre de 1997 y, desde entonces, la imagen de su matrimonio ha irradiado siempre amor, complicidad y unión. Hasta hoy. Ahora se enfrentan a la situación más delicada de su vida ante la presunta implicación de Urdangarín en un desvío de fondos públicos, entre otros posibles delitos que estarían penados hasta con quince años de cárcel.
   De momento, Cristina se mantiene al lado de su marido, pero este apoyo podría ir debilitándose, tal y como publica la revista Diez Minutos, en el supuesto de que se confirmase la implicación de Iñaki en el escándalo.

   Todo el empeño de la infanta es mantener a sus hijos al margen de todo este escándalo. Consciente del revuelo mediático que podría producirse cuando vuelvan a España estas navidades, aún no han decidido dónde pasarán las vacaciones.

   A todo esto se suma el problema de la repercusión que esto podría tener en la monarquía, por lo que se dice que para Don Juan Carlos cualquier sacrificio es pequeño para salvaguardar la Corona. Ya se contempla un posible divorcio, aunque sea temporal.


Fuente: Europa Press


miércoles, 7 de diciembre de 2011

Wenn der Schwiegersohn das königliche Image bedroht

Von Javier Cáceres, Madrid

Den Skandal aussitzen, das war wohl der Plan des spanischen Königshauses. Doch die Korruptionsaffäre um den Schwiegersohn des Monarchen lässt die Spanier nicht los. So lässt der Palast nun Bilder sprechen - einen Prozess wird aber wohl selbst der König nicht verhindern können.         



Der Zarzuela-Palast hat sich zu den Korruptionsvorwürfen gegen den Königsschwiegersohn Iñaki Urdangarín noch immer nicht geäußert. Doch wer wissen wollte, wie nervös die Königsfamilie ist, kann sich am Kiosk ein famoses Bild davon machen. Die Zeitschrift Hola! zeigt auf ihrer Titelseite ein Foto von Königin Sofia, Tochter Cristina und Urdangarín, das am Rande eines fünftägigen Familienbesuchs in Washington entstanden ist - und nur als unmissverständliche Geste der demonstrativen Unterstützung gewertet werden kann.

Iñaki Urdangarín mit seiner Ehefrau, Infantin Cristina von Spanien, 2010
Eine Korruptionsaffäre als Scheidungsgrund? Gerüchteweise soll Infantin Cristina von Spanien schon vorsichtig befragt worden sein, ob sie sich eine Trennung von ihrem in die Negativschlagzeilen geratenen Ehemann Iñaki Urdangarín vorstellen könne. (Archivbild aus dem Jahr 2010) (© Getty Images)

Oft genug haben die Bodyguards der Monarchen-Familie Paparazzi-Fotos verhindert, zumal in der US-Hauptstadt, wo Cristina und Iñaki residieren. Hola! wiederum verfolgt erklärtermaßen das Geschäftsprinzip, Reportagen nur mit Einverständnis der Berichterstattungsobjekte zu veröffentlichen. "Seht her, ich stehe fest an der Seite von Iñaki", lautet offenkundig die Botschaft, die das - zufällig? - entstandene, gestochen scharfe Bild transportieren sollte.

Dampfende Gerüchteküche

Das Foto soll wohl auch etwas Luft aus der bis zum Zerbersten dampfenden Gerüchteküche lassen. In Madrid ist sogar schon gemunkelt worden, dass Cristina einfühlsam befragt worden sei, ob nicht gerade der Haussegen schief genug hänge, um sich scheiden zu lassen.
Wie gesagt: Gerüchte. Fakt ist: Das Königshaus sucht fieberhaft nach einer Formel, die den Schaden der Affäre um die angeblich anrüchigen Beratergeschäfte Urdangaríns auf den früheren Handballer beschränkt. Denn längst gilt als unumgänglich, dass Urdangarín in spätestens 45 Tagen als "Beschuldigter" vor Gericht aussagen muss, weil er angeblich zu dreist gewesen sein soll, als er sich vor ein paar Jahren als Chef einer (nur vermeintlich) gemeinnützigen Stiftung die Taschen mit öffentlichen Geldern vollstopfte.

Nun berichtet die Zeitung El País, dass die Infantin Cristina auf ihre Ansprüche auf die Thronfolge verzichten solle. Das ließe sich insofern verschmerzen, als diese Ansprüche nur theoretischer Natur sind. Cristina steht als zweitälteste Tochter von Juan Carlos und Sofía in der Erbfolge an Stelle sieben.

Ärgerlicher dürfte sein, dass sie dann aufs Taschengeld verzichten müsste, das der König von den acht Millionen Euro abzwackt, die er jährlich vom Staat bekommt. Außerdem dürfte sie nicht mehr an den tollen Paraden und sonstigen offiziellen Sausen teilnehmen, zudem würde Urdangarín wahrscheinlich von der Homepage des Königshauses gelöscht.
Cristina selbst ist juristisch gesehen angeblich bereits aus dem Schneider. Sie war zwar Vorstandsmitglied der berüchtigten Stiftung Nóos, mit der ihr Gatte Geld akquirierte. Aber mit möglicherweise hinterfragenswerten Aktivitäten dieser Stiftung hatten weder sie noch ihr persönlicher Sekretär, der Nóos-Schatzmeister war, auch nur irgendetwas zu tun.



miércoles, 23 de noviembre de 2011

S.M. el Rey llama a capítulo a Urdangarín

El Rey llama a capítulo a Urdangarín para que exculpe a la infanta Cristina ante el juez
S.M. el Rey y el Duque consorte de Palma
Iñaki Urdangarín viajó a Madrid el pasado 11 de noviembre, una semana después de que la policía registrase la sede del Instituto Nóos en Barcelona, por orden expresa del Rey. El yerno de Don Juan Carlos no voló de Washington a la capital de España para comenzar a preparar su defensa, como algunos medios apuntaron entonces, sino para reunirse de urgencia con el monarca, que lo llamó a capítulo tras conocerse su presunta implicación en el desvío de fondos públicos a un entramado empresarial del que también forma parte su esposa, la infanta Cristina de Borbón, según han señalado a El Confidencial fuentes muy cercanas a la Casa Real.

El duque de Palma aterrizó en Barajas a primera hora del viernes 11 a bordo de un vuelo comercial procedente de la capital estadounidense. Desde el aeropuerto se trasladó directamente al palacio de La Zarzuela, donde le aguardaban Don Juan Carlos y su equipo de confianza, encabezado por el jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno. El monarca no incluyó ese día en su agenda ninguna actividad oficial, y la Casa Real no informó en ningún momento del viaje relámpago de Urdangarín a Madrid ni de la reunión entre el jefe del Estado y su yerno. Un portavoz oficial de palacio ni confirmó ni desmintió a este diario la celebración de ese encuentro.

La reunión, que según las fuentes consultadas no estuvo exenta de momentos de tensión, se centró en un punto fundamental: cómo levantar un cortafuegos para proteger judicialmente a la hija menor del Rey, también salpicada por las sospechas de corrupción que se ciernen sobre Urdangarín. La infanta Cristina figura como secretaria del Consejo de Administración de Aizoon S. L., una de las empresas investigadas por el juez José Castro. Su marido es el presidente y administrador único de la sociedad, a la que el duque de Palma desvió presuntamente una parte de los fondos públicos concedidos de forma supuestamente fraudulenta por los gobiernos autonómicos de Baleares y la Comunidad Valenciana, ambos del PP.

Cristina de Borbón también formaba parte de la junta directiva del Instituto Nóos, epicentro de la presunta trama, una entidad supuestamente sin ánimo de lucro que captó los fondos públicos cuyo origen y destino final investigan ahora Castro y la Fiscalía Anticorrupción. El ex número dos de Urdangarín en Nóos, Diego Torres, que ya está imputado en la causa, declaró al juez que la infanta fue vocal de la Junta de la sociedad entre 2003 y 2006, periodo en el que su marido ocupó el cargo de presidente y Torres el de vicepresidente.

Asumir toda la responsabilidad
La Casa Real, según las fuentes consultadas, da por descontado que Castro, titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Palma, citará a declarar a Urdangarín en calidad de imputado. Pero quiere evitar a toda costa no sólo que la infanta Cristina corra la misma suerte, sino incluso que acuda a prestar declaración como testigo. Por esa razón, el Rey pidió a su yerno, añaden las citadas fuentes, que asuma toda la responsabilidad y deje claro al juez que su esposa siempre estuvo al margen de las decisiones empresariales adoptadas por Urdangarín y sus socios, entre ellos el actual jefe de Responsabilidad y Reputación Corporativas del BBVA, Antonio Ballabriga.

"El Rey le dejó muy claro a Urdangarín que no va a quemarse por él ni va a comprometer a la Corona para salvarle, y que lo más importante es evitar que el caso acabe arrastrando a la infanta Cristina", aseguran las fuentes consultadas por El Confidencial. La estrategia diseñada por La Zarzuela pasa por que el duque de Palma, si es citado por el juez, exculpe de cualquier responsabilidad a la hija menor de Don Juan Carlos, insistiendo en que ésta nunca ocupó cargos ejecutivos en las empresas investigadas ni participaba en las reuniones de sus órganos de dirección.

Urdangarín, según las mismas fuentes, regresó a última hora del pasado día 11 a Washington para reunirse con su esposa y sus cuatro hijos, con los que reside desde el verano de 2009 en el exclusivo barrio de Chevy Chase de la capital estadounidense. Pero antes de abandonar Madrid, y siguiendo las instrucciones del Rey, el duque de Palma envió un comunicado a la delegación de la agencia Efe en Washington en el que proclamaba su "honorabilidad e inocencia". Urdangarín añadía que volverá a pronunciarse sobre el caso "cuando conozca los pormenores de las diligencias previas, que en este momento son formalmente secretas".

Fuente: El Confidencial