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jueves, 29 de diciembre de 2011

Cuentas claras

La publicación del presupuesto real afianzará el prestigio de la Monarquía parlamentaria


Poco a poco, sin apenas estridencias, la Casa del Rey está dando pasos hacia una mayor transparencia pública. Son decisiones discretas, pero que sumadas todas en una serie suponen un cambio de cierta envergadura en las costumbres de la Monarquía española. Primero fue la decisión de apartar al duque de Palma, Iñaki Urdangarín, consorte de la infanta Cristina, de todo acto oficial, a raíz del conocimiento público de irregularidades en la institución que dirige. El discurso de Navidad insistió en la obviedad de la universalidad de la ley y sus consecuencias; fue bien recibido por la opinión pública y por los diputados de la nueva legislatura. Ayer, la Casa del Rey dio a conocer por primera vez el desglose de su presupuesto y gracias a él los ciudadanos pueden saber que, del monto global de 8,43 millones de euros, el Rey recibe 292.000 euros al año (140.000 como salario y el resto como gastos de representación), que el príncipe Felipe percibe unos 146.000 euros anuales, y que ambas retribuciones están sujetas a una retención fiscal del 40% y del 37%, respectivamente.

Parece un ejercicio inútil negar que todos estos esfuerzos de transparencia controlada (el Rey no está obligado a explicar las cuentas de su Casa) responden a la conmoción causada por la implicación del duque de Palma en el caso de corrupción, cuyo expediente judicial se conoce con el nombre de Operación Babel. El gesto real debe interpretarse como una invitación indirecta a que se conozca toda la verdad sobre las operaciones económicas del yerno del Rey, porque esa transparencia es fundamental para la salud del sistema democrático. Por tanto, aunque no faltarán voces que reclamen más detalle en el desglose de las cuentas reales, es importante que se comprenda la importancia del mensaje, la calidad de primer paso en la información pública sobre las cuentas del Rey y todas las implicaciones políticas y jurídicas de ese primer paso.

Es esencial que esta información pública se convierta en costumbre. Más aún, puesto que la transparencia de las cuentas públicas es un bien democrático, sería conveniente que la esperada ley orgánica, prevista en el título de la Constitución relativo a la Corona y orientada a pormenorizar las reglas sucesorias, incluyera precisiones definitivas sobre las personas que constituyen la casa real y, por tanto, actúan en nombre del Rey, y quienes se dedican a sus negocios privados. Asimismo, debería especificarse el grado de detalle con que la Casa del Rey debe informar y auditar sus cuentas. En momentos de grave recesión económica y con muchas familias españolas atribuladas por el desempleo es importante conocer qué esfuerzos de contención del gasto está haciendo la familia real.

La exigencia de claridad en las cuentas reales constituye el método más eficaz para salvaguardar el prestigio de las instituciones, tal como reclamaba don Juan Carlos. Y así parece haberlo entendido la Casa Real.

Fuente: El País


La monarquía británica, la más transparente de las coronas europeas

Por primera vez en la historia de la monarquía española, la Casa Real ha publicado cómo se reparte el dinero que el rey Juan Carlos recibe anualmente a cargo de los Presupuestos Generales del Estado. Pero, ¿qué sucede con otras monarquías europeas? La británica lidera el ranking de las más transparentes, mientras que la belga se encuentra entre las más opacas.

Vídeo: Atlas


Cualquier ciudadano puede consultar todos los detalles de los gastos de la Reina Isabel II, que es la monarca que más gana, aunque no tiene salario. En internet, más de 150 páginas están a disposición de los británicos para conocer hasta el dinero que se gasta la reina en peluquería.

Datos que el ciudadano puede conocer y el gobierno vetar. Porque además del control civil, esos 48 millones de euros que recibe la Casa Real británica de fondos públicos son objeto de escrutinio en el Parlamento del país.

Cambio de colchones y edredones

La transparencia es abrumadora. Así se sabe que Isabel II va en vuelos chárter, aunque sea para ir de visita oficial, que en el palacio de Buckingham este año se han cambiado 14 colchones y 25 edredones, que ha hecho 700.000 llamadas de teléfono y recibido 400.000.
Por otra parte, la reina británica es una de las habituales de la lista Forbes con sus 500 millones de fortuna personal y 7.000 en propiedades.

La transparencia real británica choca con la de la corona belga, que dispone de 13 millones de euros sin ninguna forma de control. Las monarquías noruega, holandesa y danesa también hacen públicas sus cuentas a través de internet.

El otro rey del mundo

Aunque carece de corona, también son públicas las cuentas de otro de los reyes del mundo: el presidente de EEUU. Barack Obama gana 400.000 dólares anuales (más de 309.000 euros), y además recibe 50.000 dólares (más de 38.500 euros) para gastos de representación. Esta última cantidad, que no incluye seguridad, viajes o gastos de Estado, queda exenta de pagar impuestos.

El presidente debe reembolsar al erario todos sus gastos personales como, por ejemplo, los de vacaciones (exceptuando el uso del avión presidencial 'Air Force One', que entra en los gastos de seguridad).

Sin embargo, si la primera dama utiliza para sus vacaciones un avión oficial, como hizo cuando viajó a España con su hija, tiene que reembolsar los gastos, que equivaldrían al precio de un billete económico para esa ruta.