martes, 9 de septiembre de 2008

Estonia: Partido Monárquico

EN 1992, EL PARTIDO MONARQUICO DE ESTONIA
FORMÓ GRUPO EN EL PARLAMENTO DE TALLINN

En 1989 se fundó en Tartu el Partido Monárquico de Estonia (PME). Tartu es una ciudad famosa especialmente por su Universidad, que fue creada por el Rey Gustavo II Adolfo de Suecia, en 1632.

El PME tenía por objeto la continuidad, justicia y seguridad y contaba con militantes en toda Estonia. En las elecciones parlamentarias celebradas en Septiembre de 1992 obtuvo 8 de 101 escaños.

El PME publicaba de forma irregular el boletín "Vía Regia" y cada mes contaba con una página en el periódico de la región de Rapla. Se proyectaba la reedición de la revista monárquica "El Monárquico" (Kuningriiklane) fundado en 1932.

La actividad parlamentaria del partido era muy intensa, aunque la mayoría del momento rechazaba la mayoría de las enmiendas presentadas. Fuera del parlamento se trabajaba en la restauración del Castillo de Pöltsamaa y se crearon los primeros grupos de jóvenes. El 11 de junio de 1993 se celebró en el Salón Blanco del Museo Histórico de la Universidad de Tartu un ciclo de conferencias sobre "Los Reinos en las costas del Mar Báltico: Historia y Sueños". Los temas tratados fueron: La idea de un "Reino Unido Finlandés-Estoniano" de 1918, los planes de crear un Ducado Báltico, las relaciones entre la Monarquía sueca y Estonia y las visitas regias a Estonia en 1929 y 1932, así como las actividades en aquel momento de los monárquicos estonianos. También se habló sobre los monárquicos en otros países y se expusieron sus publicaciones. El señor Eero Medijainen presentó una idea interesante: Cuando de proclamó la República de Estonia, en 1918, el comité de tres miembros se había ya excedido al establecer la Estonia independiente proclamando la república sin consultar la opinión del pueblo sobre el sistema de gobierno.

El PME era consciente de que en aquellos momentos no se estaba en condiciones ni se tenía la autoridad para proclamar la Monarquía. Preguntar al Príncipe real de Suecia si quiere convertirse en Rey de Estonia sólo habría sido posible si la nación hubiera adoptado la idea y el parlamento, formado sobre la base de elecciones libres, hubiera tomado la decisión. De todas maneras, en la situación de depresión e inestabilidad en Estonia en 1992 las instituciones republicanas se desgastan por sí solas, y la idea de una Monarquía constitucional gana cada vez más adeptos.

Sólo se disponía de escasas informaciones, por lo que se necesitaban establecer contactos con monárquicos en otros países.

Con interés se había seguido la evolución de las Monarquías en los vecinos países escandinavos. Los lazos con Suecia datan del período de 1561 a 1710, cuando Estonia pertenecía al Reino de Suecia. Durante aquel período, se vió favorecido el desarrollo económico y cultural, y la tradición nacional estoniana lo llama "los buenos viejos tiempos suecos". También los Reyes daneses gobernaron en alguna parte de Estonia entre los siglos XII a XVII y dejaron su sello particular en la Historia de Estonia (el nombre de la capital de Estonia, Tallinn, se dice que proviene de "Ciudad danesa"). Los Reyes de Suecia Carlos XVI Gustavo y Silvia, así como la Reina Margarita de Dinamarca ya habían realizado visitas a la nueva e independiente Estonia.

Las relaciones con los monárquicos rusos eran más delicadas. Igual que ellos, se defiende la idea de una Monarquía constitucional. Pero el 75% de los estonianos siente una gran alergia contra la dominación rusa, dando igual de qué forma. Las ideas de una restauración del Imperio ruso sólo son aceptables para los estonianos si el Imperio no comprende los países bálticos, Finlandia y Polonia.

En 1992, en las primeras elecciones parlamentarias en Estonia tras la liberación de la URSS, se presentó un partido liderado por un artista y humorista que plantearon la posibilidad de la vuelta a la Monarquía como alternativa tras la dominación soviética. Este partido alcanzó un resultado sorprendente: 8 escaños, con casi el 8% de los votos. Pero en las elecciones posteriores se vio que la poca consistencia de la idea monárquica entre sus dirigentes y las propuestas un tanto estrambóticas no pudieron convencer al electorado estonio. No obstante, la iniciativa parecía interesante y la actividad del partido tuvo un cierto eco provocando estudios serios sobre la materia, pues el partido ofreció el trono estonio tanto al Príncipe de Suecia como al Príncipe Harry de Inglaterra. No tenemos conocimiento de qué ha sido del partido y la gente que lo apoyó. EVidentemente, la Monarquía no se puede plantear como un partido, tiene que ser una acción mucho más generalizada más allá de los partidos.

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