domingo, 12 de enero de 2014

Los Romanov: Una dinastía rota por la Revolución

por Amadeo Rey y Cabieses

El destino del zar Nicolás II y su familia se truncó en 1918. El suyo fue un final escrito con sangre, a pesar de los esfuerzos del rey Alfonso XIII por salvarles. Sin embargo, su propio primo, Jorge V de Inglaterra, le retiró su apoyo.


La Familia Imperial rusa con el Zar Nicolás II
En el cuarto centenario de la llegada de los Romanov al trono ruso recuerdo libros de la biblioteca paterna, lecturas de adolescencia como el «Diario íntimo» de Nicolás II o «Lo que ha que dado del Imperio de los zares». El primero plasmaba el amor del zar por su familia y su pueblo, y en el segundo se peregrinaba a través del exilio de grandes duques, generales, políticos, artistas e intelectuales tras la caída del Imperio. Desde entonces mi interés sobre esa familia imperial no ha hecho sino crecer. Conocí en el Rastrillo de Nuevo Futuro a la gran duquesa María Wladimirovna de Rusia, jefe de la familia imperial, y años después, al que fue su marido, el príncipe Francisco Guillermo de Prusia, padre de su único hijo, el gran duque Jorge Mijailovich, esperanza de la dinastía.

En 1613, Miguel Feodorovich Romanov, boyardo cosaco, fue elegido zar, palabra derivada de «césar» y empleada desde Octavio César Augusto. Rusia ha tenido emperadores como Pedro I, que abrió el país a Occidente y fundó San Petersburgo; Catalina II, amiga de Voltaire, Montesquieu, Diderot o Charles-Joseph de Ligne, y con favoritos como Potemkin u Orlov; Pablo I, autor de las Leyes Paulinas que establecían el principio de primogenitura en la dinastía y regulaban el matrimonio de los grandes duques; Alejandro I, amigo y luego enemigo de Napoleón, muerto supuestamente en 1825 pero cuya tumba fue encontrada vacía en 1926; Alejandro II, liberador de los siervos en 1861, antes que en muchos lugares, y que acabó destrozado por una bomba...

En 1913 se celebró el tercer centenario de la dinastía sin saber que un año después Rusia entraría en la Gran Guerra, dentro de la Triple Entente formada con Reino Unido y Francia, y que los bolcheviques aprovecha- rían el caos para hacer su Revolución. San Petersburgo cambió a Petrogrado. Nicolás II y la emperatriz Alejandra Feodorovna, nacida Alix de Hesse, fueron encarcelados con sus hijos, dándoles, en Tobolsk y Ekaterimburgo, un trato vejatorio e inhumano que acabó con su asesinato a tiros, a sangre fría, en julio de 1918.Alfonso XIII hizo lo posible por salvarles. Jorge V de Inglaterra, en cambio, muy pare- cido a su primo Nicolás II, se echó atrás acuciado por Lloyd George y por cierta opinión pública que aborrecía que un emperador falsamente tildado de tirano fuera acogido en el democrático suelo británico. Ninguno sobrevivió a la matanza de la Casa Ipatiev. Tampoco Anastasia. La inventada historia de Anna Anderson, y otras similares, ilusionó a algunos e inspiró guiones con protagonistas como Ingrid Bergman,Viveca Lindfors, Lynn Seymour y Amy Irving.

S.A.I. el Gran Duque Vladimiro de Rusia
Mártires canonizados Nicolás II abdicó en 1917 y para evitar que su hemofílico hijo Alexis asumiera la corona, ésta pasó al hermano de Nicolás, Miguel Alexandrovich, que se apresuró a abdicar. Tras el asesinato de los tres, los derechos al trono pasaron a su primo Cirilo Vladimirovich, hijo de un hermano de Alejandro III. Su matrimonio con Victoria Melita de Sajonia- Coburgo-Gotha, divorciada del gran duque Ernesto Luis de Hesse, hermano de la emperatriz Alejandra, no fue bien visto por ésta ni por Nicolás II, aunque luego éste lo aceptó. Con permiso de Kerensky, Cirilo abandonó Rusia en 1917 por Finlandia. Allí nació Vladimiro convertido en 1938, al morir su padre, en jefe de la casa imperial, aunque sin proclamarse zar, como sí hizo Cirilo. Le conocí en Pamplona en 1990. Hablamos de su deseo de que su nieto fuera un buen príncipe ortodoxo, convencido de la importancia del cristianismo para Rusia. Viajó allí por vez primera en 1991 siendo recibido por 60.000 almas frente al Ermitage. Un año más tarde murió de un infarto en Miami, donde había animado a invertir en Rusia, siendo enterrado en la catedral de San Pedro y San Pablo. Su matrimonio con la princesa Leonida Geor- gievna Bagration-Moukhranskaïa, cuya familia –que ocupó en el medievo el trono de Georgia– se convirtió en parte de la nobleza rusa, fue visto por algunos como morganático, vivió en Madrid,donde nació y vive su hija María, aunque pasaba temporadas en su posesión bretona Ker Argonid de Saint-Briac, cerca de Dinard, y en París.

Hace tiempo el príncipe Nicolás Romanovich Romanov –hijo del príncipe Román Romanov de Rusia y de la condesa Praskovia Dmítrievna Shereméteva– me contó mucho sobre su familia. Descendiente del gran du- que Nicolás Nicolaievich, hermano de Alejandro II, encabeza la Asociación de la Familia Romanov, que considera que el gran du- queWladimiro Kirilovich –sin duda, el varón agnado de la casa– no tenía derechos a la corona por la supuesta tolerancia de su padre con la Revolución, su acatamiento al gobierno provisional y su casamiento con una luterana que sólo se convertiría a la ortodoxia años después. En Ginebra suelo visitar la iglesia ortodoxa rusa. Allí vi estampas de santos de la Familia Imperial: Nicolás II; Alejandra Feodorovna; sus hijos Alexis, Olga, Tatiana, María y Anastasia, y la gran duquesa Isabel, hermana de la emperatriz. Otros príncipes de la dinastía asesinados en 1918 fueron también canonizados. Que esa sangre de mártires haga fructificar el amor y respeto por esa antigua monarquía.

S.A.I. la Gran Duquesa María de Rusia

PRESENTE Y FUTURO DE LA DINASTÍA

La gran duquesa María de Rusia (en la imagen junto a su hijo) es la actual jefa de la casa real y confía en la restitución de la monarquía en su país.Su único descendiente, Jorge, nacido en 1981 en Madrid, es el heredero de la dinastía 

VLADIMIRO, ¿UN MATRIMONIO POLÉMICO? 

Único hijo varón de Cirilo, protagonizó un controvertido enlace con Leonida,antes casada con un norteamericano. Con ella tuvo a su única hija: María de Rusia 



Amado Rey y Cabieses es doctor en Historia
y miembro de la Junta Directiva de la Asociación Monárquica Europea






sábado, 11 de enero de 2014

Legitimismo francés: Luis Alfonso de Borbón, ¿Luis XX de Francia?

por Amadeo Rey y Cabieses

Luis Alfonso de Borbón detenta un derecho al que no puede, ni debe, renunciar en virtud de las tradicionales Leyes Fundamentales del Estado, el de Jefe de la Casa de Borbón y pretendiente legitimista al trono de Francia

El 5 de febrero de 1984 hacía mis prácticas de Medicina en la Clínica Universitaria de Navarra. Ese día llegaron malheridos al Hospital de Navarra don Alfonso de Borbón y Dampierre, duque de Cádiz y de Anjou, y sus hijos don Francisco, duque de Bretaña, y don Luis Alfonso, duque de Touraine y luego de Anjou. Impresionados por la noticia, todos es- tábamos pendientes del desenlace. Francisco falleció y a Alfonso le costó recuperarse, destrozado por la pérdida de su primogénito.

He conocido a tres personas cercanas al duque de Cádiz: Federico Trenor, barón de Alacuás; su abogado, José Antonio Dávila; y el embajador Carlos Abella, destinado en Estocolmo cuando el duque era embajador en Suecia. Alfonso era gentil, de suaves y educadas maneras, y cierta tristeza fruto de una vida jalonada de desgracias. El 30 de enero de 1989, otra noticia convulsionó los teletipos: el duque de Cádiz había falle- cido en un accidente de esquí. Se le enterró en las Descalzas Reales, junto a su hijo Francisco. Sobre la negra lápida, tres flores de lis y, en letras doradas: «Sus Altezas Reales don Alfonso y don Fran- cisco de Borbón», con sus fechas de nacimiento y muerte. 

No podían ocupar el escurialense Panteón de Infantes. Sobre Luis Alfonso recayó el peso del legitimismo francés. En 1998 vino a una conferencia mía en el CSIC sobre Luis XVII de Francia. Le acompañaba el barón de Alacuás, albacea de su padre. Luis Alfonso asumía la importancia de cono- cer la historia de su Casa. Pero, ¿por qué el legitimismo le considera Jefe de Casa Real de Francia? Después de Luis XVI reinaron sus hermanos Luis XVIII y Carlos X. Éste, tras la Revolución de 1830, abdicó en su nieto Enrique, duque de Burdeos, sobrino del delfín Luis Antonio, duque de Angulema, que hubiera sido Luis XIX. Pero el poder lo tomó su primo Luis Felipe de Orleans, rey de los franceses, al que Carlos X había nombrado regente durante la minoría de su nieto.

El último rey reinante de Francia murió en 1836 y Luis Felipe, catorce años después. El rey «de iure» «Enrique V» murió en 1883. «Luis XIX» no tuvo hijos de María Teresa, hija de Luis XVI y María Antonieta. Enrique, conocido como conde de Chambord, tampoco los tuvo de María Teresa de Módena. En 1873, cuando, durante la presidencia de Mac- Mahon, se le ofreció el trono, aceptó régimen parlamentario, constitución, estatuto real parte de la legislación fran- cesa y no superior a ésta, separación de poderes, bicameralismo, libertades civiles y religiosas... pero no renunció al uso de la bandera blanca de los Borbones. En el Castillo de Chambord vi la carta en la que manifestaba su fidelidad a esa bandera así como la carroza adquirida por el conde de Damas para entrar en París. A su muerte, los derechos pasaron a Juan de Borbón, conde de Montizon –«Juan III», pretendiente carlista a la Corona española y a la de Francia–, «aîné des Capétiens». Se basaba esta sucesión en las Leyes Fundamentales del Estado y en la indisponibilidad de la Corona. El rey de Francia no puede designar sucesor, abdicar, ni renunciar a una corona que sólo administra. El delfín, en virtud del «ius filiationis» y del «ius primogeniturae» comparte esa obligación («ius conregnandi»). Felipe V fue siempre reconocido, incluso por Luis XIV –carta de éste al Parlamento de París de 1 de febrero de 1701–, como príncipe de la sangre y heredero de la Corona de Francia en caso de extinción de la rama principal. La renuncia de 5 de noviembre de 1712 y el Tratado de Utrecht –firmado para conseguir la paz– fueron nulos en esta materia como opuestos a las citadas leyes. Así lo afirmó Jacques-Antoine de Mesmes, presidente del Parlamento. Con él coincidían Saint-Simon, Condé y hasta Voltaire. Luis XVI llamaba a Carlos IV «Jefe de la Segunda Rama de la Casa de Francia» y así lo defendió ante los Estados Generales en 1789 el embajador español en París y lo corroboró la Constitución francesa de 1791. Chambord legó sus bienes al duque de Madrid, quien, al fallecer «Juan III», pasó a ser «Carlos XI». Al morir en 1909 le sucedió «Jaime I» (III de España para los carlis-tas). Había tomado el título de duque de Anjou y le sucedió su tío Alfonso Carlos, «Carlos XII», du- que de San Jaime y de Anjou. Mientras, los Orleans eran considerados por muchos monárquicos franceses como detentadores de los derechos a la corona.

Pero el legitimismo tenía sólidos argumentos. Al morir Alfonso Carlos en 1936 sin descendencia de sus dos matrimonios, Alfonso XIII se convirtió en el agnado de los Borbones y de iure en «Alfonso I» de Francia, colocando el escusón de las armas plenas de Francia en las suyas. Don Alfonso, que recibió el collar del Espíritu Santo de su primo «Jaime I», tuvo cuatro hijo varones y dos hijas. Muerto Alfonso, conde de Covadonga, y luego Alfonso XIII, el segundo de sus hijos, Jaime, duque de Segovia, se convirtió en duque de Anjou y en jefe de la Casa de Francia como «Enrique VI» (se llamaba Jaime Enrique). Al fallecer en 1975 su hijo el duque de Cádiz, de Anjou, de Borbón y de Borgoña, pasó a ser «Alfonso II de Francia». Su muerte hizo que Luis Alfonso, «Luis XX de Francia», detente unos derechos inalienables. Su obligación es llevarlos con la misma dignidad, estoicismo y discreción que hasta ahora. 


30 DE ENERO DE 1989 


El duque de Cádiz, don Alfonso de Borbón, fallece en un accidente 


EL REY DE FRANCIA 
No puede designar sucesor, abdicar, ni renunciar a una Corona que sólo administra. 


EL PRETENDIENTE 
Luis Alfonso de Borbón, casado con Margarita Vargas, es el pretendiente legitimista al trono de Francia 

Amadeo Rey y Cabieses es doctor en Historia
y miembro d ela Junta Directiva de la Asociación Monárquica Europea

Publicado en La Razón el 28/12/2013





Secretos de los reyes de los franceses

por Amadeo Rey y Cabieses


Título vinculado a personajes secundarios de la familia real francesa, a partir de la aparición de Felipe, hermano de Luis XIV, esta original dinastía dio a la monarquía gala célebres mecenas y artistas 

SS.AA.RR. los Condes de París
En abril de 2011 el Ayuntamiento de Palermo me invitó a dar una conferencia allí con motivo de la restauración de los jardines del palacio de Orléans, recientemente restau- rados. El edificio, sede presidencial de la Región de Sicilia, perteneció a los Orléans hasta mediados del siglo XX. En él residió durante su exilio siciliano, de 1808 a 1814, Luis Felipe de Orléans, luego rey de los franceses, casado con Amelia de Borbón, hija de Fernando I de las Dos Sicilias. Fue después de Enrique de Orléans, duque de Aumale, más tarde de Luis Felipe Roberto de Orléans, duque de Orléans, y de él pasó a su hermana la reina Amelia de Portugal. En él se casó en 1931 Enrique, con de de París, con su prima Isabel de Orléans-Braganza de quien más tarde se separó. Diserté sobre los Orléans como mecenas, coleccionistas, amantes del arte y ar- tistas ellos mismos. En el castillo de Chan- tilly, que fue de los Montmorency, de los Borbón-Condé y luego del citado duque de Aumale, aprecié la espléndida pinacoteca y la rica biblioteca que allí se conserva, una de las más importantes de Francia. Ana de Orléans, duquesa de Calabria, gran acua- relista, me contó en su casa, con enorme amabilidad, de las aptitudes artísticas de su familia para la pintura, la escultura, la literatura o la música. Hace poco asistí a la inauguración de una exposición de su hija Inés de Borbón-Dos Sicilias, que ha here- dado esas dotes artísticas.



Imitados

Desde el siglo XIV, cuando Felipe VI creó el título de duque de Orléans para su hijo Felipe de Valois, lo han ostentado segundones de la familia real de Francia. Algunos reinaron, como Luis XII –hijo del duque Carlos I de Orléans, el príncipe poeta, y de María de Cléveris– y el citado Luis Felipe, rey de los franceses, «por la gracia de Dios y la ley constitucional del Estado». Ese estilo de denominación se imitó luego por los reyes «de los belgas, de los búlgaros, de los helenos o de los albaneses». El ducado de Orléans fue «recreado» varias veces por los Valois. En época borbónica lo llevaron dos hijos de Enrique IV, Nicolás Enrique y Gastón.

S.A.R. Juan Duque de Vendôme
Pero es Felipe, primer «Prince du Sang», duque de Orléans, Chartres, Nemours y Montpensier, príncipe de Joinville, herma- no de Luis XIV, quien constituirá no sólo el tronco de la actual casa de Orléans –Phili- ppe Erlanger le llamó «el abuelo de Euro- pa»–, sino un ejemplo de la originalidad de esta familia. Le sucedieron varios Felipes y Luis Felipes hasta quien se hizo llamar desde 1792 «Felipe Igualdad». Radical y diputado de la Convención, firmó a favor de la pena de muerte para su primo Luis XVI, lo que no le evitó ser guillotinado por sus colegas jacobinos en 1793. Su hijo Luis Felipe vivió en Suiza, Estados Unidos, Inglaterra y Sicilia y reinó desde 1830, tras el destronamiento de su primo Carlos X. Liberal, «Rey Ciudadano o Burgués», adoptó la bandera tricolor ajena a la tradición borbónica.

En 1848, Luis Felipe perdió el trono y se estableció en Inglaterra, muriendo dos años más tarde. Había abdicado en su nieto Felipe (VII), conde de París, quien –tras morir en 1883 sin descendencia el nieto de Carlos X, Enrique de Borbón, conde de Chambord– asumió la jefatura de la casa de Francia, siendo contestado por los legitimistas que apoyaban al carlista Juan de Borbón, conde de Montizon. En 1886 la Ley de Exilio los expulsó de Francia. Se sucedieron como pretendientes orleanistas al trono Felipe (VIII), duque de Orléans, Juan, duque de Guisa –arqueólogo e historiador aficionado–, y Enrique, anterior conde de París,fallecidoen1999,querozólacorona en tiempos de De Gaulle. El actual jefe de la casa es su hijo Enrique, antes conde de Clermont, y ahora conde de París y «duque de Francia». Casó en 1957 con María Teresa de Württemberg. De sus cinco hijos, el ma- yor, Francisco, es inhábil pawra la sucesión debido a una toxoplasmosis congénita, por lo que el sucesor es Juan, duque de Vendôme, casado con Filomena de Tornos, padres de un hijo, Gastón. Tras divorciarse de María Teresa, hecha duquesa de Montpensier por su suegro, casó contra el parecer de éste –que durante un tiempo le retiró el título de conde de Clermont dán- dole el de conde de Mortain–, con Micaela Cousiño y Quiñones de León, hija del chileno Luis Maxi- miliano Cousiño y de la IV Mar- quesa de San Carlos, que con el tiempo recibió de su suegro el título de princesa de Jo- invillle. El 26 de septiem- bre de 2009 contrajo con ella matrimonio canónico tras muchos años de ha- ber casado civilmente. Ahora es ya ante la Iglesia condesa de París. En oc- tubre de 2013, el Tribunal de París reconoció a los hijos del anterior conde de París la propiedad de doscientas joyas y obras de arte, valo- radas en 20 a 25 millones de euros, gravadas con impuestos tan elevados que se ha afirmado que deberán subastarse en Sotheby’s. La sentencia confir- mó a la Fundación Saint-Louis como propietaria de inmuebles como el castillo de Amboise.

UNA BODA POLÉMICA

Enrique, conde de París, es el actual jefe delacasa.Apesardelaoposicióndesu padre, se casó en segundas nupcias con Micaela Cousiño, por lo que le fue retirado durante un tiempo el título de conde de Clermont

HEREDERO INESPERADO

De los cinco hijos de Enrique de Orléans,Juan, Duque de Vendôme, es el sucesor del linaje. Su hermano mayor, Francisco, fue inhabilitado para continuar la dinastía porque padeció una toxoplasmosis congénita.

Un amplio patrimonio

La Manoir du Coeur Volant (Louvecienne)
El Palais-Royal (izda.), construido en París por el cardenal Richelieu, pasó al hermano de Luis XIV. Poseyeron los castillos de Neuilly, Eu, Amboise (junto a estas líneas), Dreux, en cuya capilla está su panteón familiar, y los ya destruidos de Ran- dan o Bourbon-l’Archambault. Vivieron en Orleans House (Twickenham), Claremont House (Surrey), Stowe House (Buckinghamshire), el castillo de Nouvion-en-Thiérache, la Manoir d’Anjou y el castillo de Agiment –ambos en Bélgica–, la Quinta do Anjinho (Sintra) y la Manoir du Coeur Volant (Louveciennes), donde se establecieron en 1950 al abolirse la Ley de Exilio.

Amadeo Rey y Cabieses es doctor en Historia 
y miembro de la junta directiva de la Asociación Monárquica Europea

Publicado en La Razón el 04-01-2014







miércoles, 25 de diciembre de 2013

Christmas message of H.M. the Queen Elizabeth II


H.M. the Queen's Christmas message 




The Queen has spoken about her great-grandson Prince George in her Christmas broadcast, and said the birth of a baby allows people to think about the future with renewed "happiness and hope".
In her traditional message to the nation, the Queen also made an observation about the future for new parents - "life will never be quite the same again".

After George's christening in October, the Royal Family gathered for traditional photos to mark an event the head of state said was "a happy occasion".

The Queen's annual broadcast also featured behind-the-scenes footage taken at Clarence House as the royals posed for the christening pictures under the direction of celebrity portrait photographer Jason Bell.

The Duke and Duchess of Cambridge's son George was born on July 22 at the private Lindo Wing of St Mary's hospital in central London.

The broadcast showed behind-the-scenes images from Prince George's Christening.
Here is the full text of the Queen's Christmas broadcast:


"I once knew someone who spent a year in a plaster cast recovering from an operation on his back. He read a lot, and thought a lot, and felt miserable.

"Later, he realised this time of forced retreat from the world had helped him to understand the world more clearly.

"We all need to get the balance right between action and reflection. With so many distractions, it is easy to forget to pause and take stock. Be it through contemplation, prayer, or even keeping a diary, many have found the practice of quiet personal reflection surprisingly rewarding, even discovering greater spiritual depth to their lives.

"Reflection can take many forms. When families and friends come together at Christmas, it's often a time for happy memories and reminiscing. Our thoughts are with those we have loved who are no longer with us. We also remember those who through doing their duty cannot be at home for Christmas, such as workers in essential or emergency services.

"And especially at this time of year we think of the men and women serving overseas in our armed forces. We are forever grateful to all those who put themselves at risk to keep us safe.
"Service and duty are not just the guiding principles of yesteryear; they have an enduring value which spans the generations.

"I myself had cause to reflect this year, at Westminster Abbey, on my own pledge of service made in that great church on Coronation Day sixty years earlier.

"The anniversary reminded me of the remarkable changes that have occurred since the Coronation, many of them for the better; and of the things that have remained constant, such as the importance of family, friendship and good neighborliness.

"But reflection is not just about looking back. I and many others are looking forward to the Commonwealth Games in Glasgow next year.

"The baton relay left London in October and is now the other side of the world, on its way across seventy nations and territories before arriving in Scotland next summer. Its journey is a reminder that the Commonwealth can offer us a fresh view of life.

"My son Charles summed this up at the recent meeting in Sri Lanka. He spoke of the Commonwealth's 'family ties' that are a source of encouragement to many. Like any family there can be differences of opinion. But however strongly they're expressed they are held within the common bond of friendship and shared experiences.

"Here at home my own family is a little larger this Christmas.

"As so many of you will know, the arrival of a baby gives everyone the chance to contemplate the future with renewed happiness and hope. For the new parents, life will never be quite the same again.
"As with all who are christened, George was baptised into a joyful faith of Christian duty and service. After the christening, we gathered for the traditional photograph.

"It was a happy occasion, bringing together four generations.

"In the year ahead, I hope you will have time to pause for moments of quiet reflection. As the man in the plaster cast discovered, the results can sometimes be surprising.

"For Christians, as for all people of faith, reflection, meditation and prayer help us to renew ourselves in God's love, as we strive daily to become better people. The Christmas message shows us that this love is for everyone. There is no one beyond its reach.

"On the first Christmas, in the fields above Bethlehem, as they sat in the cold of night watching their resting sheep, the local shepherds must have had no shortage of time for reflection.

Suddenly all this was to change. These humble shepherds were the first to hear and ponder the wondrous news of the birth of Christ - the first noel - the joy of which we celebrate today.

"I wish you all a very happy Christmas."

HRH Crown Prince Alexander II of Serbia Christmas message

HRH Crown Prince Alexander II Christmas message – Gregorian calendar 2013


COPYRIGHT © ROYAL FAMILY OF SERBIA. ALL RIGHTS RESERVED.

    PUBLISHED: 2013 / 12 / 23

    On the day we celebrate the birth of Jesus Christ, the day of great joy for all Christians, I wish the citizens of Serbia and people across the world who celebrate Christmas the very best wishes from my family and myself. May everyone enjoy peace, love and happiness. 
    Christmas is also the time for people to come together, to give and to share and to be at peace, the time to build respect for each other that helps us all be stronger.
    My family joins me in wishing all of you a peaceful and Happy Christmas and a very Happy New Year 2014. 
    Peace on Earth and goodwill for all! 
    Christ is born! 
    Alexander

    Discours de Noël de Son Altesse Royale le Grand-Duc de Luxembourg

    Le 24 décembre 2013 (traduction en FR.)

    http://tele.rtl.lu/emissiounen/de-journal/3005211.html
    Chers concitoyens,
    Comme le veut la tradition, je voudrais, en cette veille de Noël, partager avec vous quelques réflexions en jetant un regard rétrospectif sur les événements les plus marquants de l’année écoulée. En passant en revue les mois écoulés, nous nous rendons compte que 2013 était, à l’étranger comme chez nous, une année marquée par des événements extraordinaires. 
    Je voudrais tout d’abord évoquer ces faits du passé dont l’examen a entraîné une regrettable perte de confiance dans la politique et les institutions. Il s’en est suivi la nécessité de dissoudre la Chambre des Députés et d’organiser de nouvelles élections. 
    Ces élections ont conduit à la formation d’une nouvelle majorité qui se reflète dans la composition tant de la Chambre des Députés que du Gouvernement. Entre-temps, la Chambre et le Gouvernement se sont constitués et leurs membres ont prêté serment. Les deux institutions ont ainsi la possibilité, six mois avant la fin de la législature ordinaire, de donner une nouvelle orientation à la politique afin d’apporter des réponses aux défis énormes que connaît notre pays. Dans cet esprit, souhaitons à leurs membres qu’ils aient la main heureuse dans l’exercice de leurs importantes fonctions.  
    Le travail accompli par le Gouvernement précédent mérite lui aussi notre respect. Je voudrais notamment remercier Monsieur Juncker pour les services qu’il a rendus pendant de longues années au Luxembourg et à l’Europe.  
    Toutefois, je m’en voudrais de ne pas mentionner l’engagement politique extraordinaire qui a marqué ces élections. Jamais on n’a compté autant de candidatures. Cet engagement prouve que notre société est une société vivante et qu’un grand nombre de concitoyens sont prêts à s’engager pour le bien commun. Je tiens à les remercier tous très vivement de leur engagement, y compris ceux qui n’ont pas obtenu de mandat politique.
    Chers concitoyens,
    Comme les années précédentes, je me dois d’aborder la situation financière et économique difficile de l’Europe et du Luxembourg. Si certains indices laissent à penser que l’activité économique pourrait connaître une reprise l’année prochaine, le contexte social et financier dans lequel évolue notre pays reste néanmoins marqué par les conséquences de la crise mondiale. Jamais on n’a compté autant de personnes sans emploi dans notre pays. Beaucoup sont des salariés d’un certain âge qui ont perdu leur emploi et pour qui il est très difficile de se positionner sur le marché du travail. 
    Cependant, il faut aussi aider les jeunes. Beaucoup d’entre eux aimeraient prendre leur vie en mains, mais sans emploi, leurs projets personnels, familiaux et professionnels ne sont que difficilement réalisables, voire impossibles à réaliser. Certes, le contexte économique difficile dont je viens de parler y est pour quelque chose. Toutefois, cette situation s’explique aussi par une prise de conscience insuffisante du fait que les personnes et notamment les jeunes à la recherche d’un emploi et ne disposant pas d’une formation solide auront de plus en plus de mal à trouver un emploi. 
    La mutation de notre économie et le caractère toujours plus élaboré d’une société basée sur les services mettent en évidence la nécessité d’offrir à notre jeunesse la meilleure éducation possible et de la compléter plus tard par un recours ciblé à la formation professionnelle continue.   Aussi est-il extrêmement important que leur famille, l’école et l’ensemble de leur milieu social préparent les jeunes à la place qu’ils occuperont dans la société et dans la vie professionnelle. Il importe notamment de combattre les clichés et idées reçues concernant certains métiers. L’orientation ne doit plus reposer sur une image sociale terne attachée à tort à beaucoup de métiers manuels par exemple. Seule une orientation adéquate − basée sur les ambitions et les talents des jeunes − permet à la formation d’être vraiment utile aux jeunes, de faire plaisir à chacun d’eux et d’aider la société tout entière à avancer.
    Chers concitoyens,
    Sur le plan international, je voudrais souligner le rôle important que le Luxembourg assume depuis ce printemps au sein de l’ONU. Nous pouvons être fiers du mandat de membre du Conseil de sécurité qui revient au Luxembourg pour une durée de deux ans. Constituant non seulement un succès diplomatique, ce mandat témoigne aussi du formidable engagement en faveur du maintien de la paix dans le monde dont fait preuve notre pays.
    Cet engagement s’inscrit dans la continuité logique des efforts de maintien de la paix que fournit notre pays sous l’autorité de l’ONU en mettant à sa disposition des soldats et policiers luxembourgeois. De même, l’accueil au Luxembourg de réfugiés syriens s’inscrit dans cet engagement humanitaire. La nécessité d’une telle aide apparaît clairement au vu de l’immense désespoir de tant de personnes fuyant devant un régime ou une guerre.
    À l’occasion de la visite d’État en Turquie, la Grande-Duchesse et notre ministre des Affaires étrangères ont pu se faire une idée de l’ampleur de la catastrophe humanitaire déclenchée par le conflit syrien. Dans ce contexte, nous tous, nous pouvons être fiers à juste titre de l’importante aide matérielle et personnelle fournie par notre pays en matière de coopération au développement.
    Cependant, ma reconnaissance ne vise pas seulement l’engagement sur le plan international. Bien au contraire: je tiens expressément à rendre hommage aux mérites des membres de notre société qui se mettent aussi chez nous au service de concitoyens traversant des situations difficiles. Ainsi, il faut notamment continuer à lutter contre la pauvreté. Notre solidarité est plus importante que jamais.
    En cette veille de Noël, nos pensées vont spécialement aux membres malades de notre société, à qui nous souhaitons beaucoup de courage et de confiance pour affronter l’avenir.
    Chers concitoyens, 
    Personnellement, c’est avec beaucoup de joie que la Grande-Duchesse et moi-même nous souvenons du mariage du Prince Félix et de la Princesse Claire. Je voudrais profiter de cette occasion pour remercier les nombreuses personnes qui ont suivi cette belle fête, pour le grand intérêt qu’elles y ont porté. Les nombreux témoignages de sympathie nous ont beaucoup touchés. 
    Chers concitoyens, 
    Avec la Grande-Duchesse, mon père, le Grand-Duc Jean, le Prince Guillaume et la Princesse Stéphanie et toute la famille, je vous souhaite à vous tous une bonne fête de Noël et une heureuse année 2014. Je voudrais aussi m’adresser aux ressortissants de la communauté internationale au Luxembourg et leur souhaiter un Joyeux Noël et une très bonne Nouvelle Année.

    Discurso de Navidad de S.M. el Rey de los Países Bajos 2013

    Kersttoespraak 2013

    25 december 2013
    In de gejaagdheid van het dagelijks leven, vaak gericht op het hier en nu, is Kerstmis een rustpunt; een moment voor bezinning op ons bestaan en op onze relatie met anderen, dichtbij en verder weg.
    Juist met Kerst, toch het feest van het licht, worden we herinnerd aan persoonlijk verlies en verdriet. Wie een dierbare heeft verloren, voelt in deze dagen de pijn extra scherp.
    Het besef opgenomen te zijn in een groter verband van familie en vrienden, kan troost en kracht geven. Hun steun, vaak in stilte en op de achtergrond, stemt tot dankbaarheid.
    Zo ook stonden Prinses Margriet en Mr. Pieter van Vollenhoven mijn moeder gedurende drieëndertig  jaar bij. Mijn oom en tante hebben zich naast hun eigen werkzaamheden met verve ingezet ten dienste van haar Koningschap, in lichte en donkere perioden. Zij verdienen een bijzonder woord van dank.
    In het jaar dat achter ons ligt, is een sterk beroep gedaan op de veerkracht en het doorzettingsvermogen van grote groepen Nederlanders. Veel mensen maken zich zorgen over hun werk en hun inkomen. Zij voelen zich afhankelijk van maatschappelijke krachten waarop zij geen greep hebben.
    Wie zijn baan of bedrijf verliest, geen baan kan vinden of niet meer kan werken, raakt meer kwijt dan alleen financiële zekerheid. Ons werk maakt ook deel uit van wie we zijn. Het bepaalt mede het beeld dat mensen van zichzelf en van hun plaats in de samenleving en de wereld hebben. Werk hebben heeft invloed op de sociale contacten en het gevoel te worden gewaardeerd. De behoefte aan erkenning en begrip verbindt ons mensen, niet alleen met Kerst, maar het hele jaar door.
    Wezenlijk in ons leven zijn onze relaties met anderen, in de eerste plaats de mensen dichtbij: de leden van het gezin, de familie, vrienden en collega's  op het werk. "Mensen zijn mensen door andere mensen", luidt een Afrikaans spreekwoord. Vanuit die beleving zoeken velen met Kerst het gezelschap van degenen die hun lief zijn. Maar die mogelijkheid is er niet voor iedereen.
    Honderdduizenden Nederlanders zijn vandaagnietthuis om het feest mee te vieren. Zij dienen de publieke zaak, in ziekenhuizen en instellingen, bij nutsbedrijven, in vervoer en transport, bij de politie, of verder weg, op zee of in verre landen, werkend aan vrede en veiligheid. Zij allen verdienen onze steun.
    Honderdduizenden Nederlanders brengen Kerstmis alleen door. Dat kan heel goed een positieve, eigen keuze zijn. 'Alleen' is immers niet hetzelfde als 'eenzaam'. Voor velen is de afzondering echternietvrijwillig. Hetzij omdat ze geen directe verwanten meer hebben. Hetzij omdat contacten zijn weggevallen. Zij zijn op zichzelf teruggeworpen en wachten vaak op een uitgestoken hand of een luisterend oor.
    Hoezeer mensen ook in een isolement kunnen leven, diep van binnen blijft de hoop op waardering en contact levend. Die hoop dooft nooit. 
    Kerstmis is het feest van de verwachting van 'vrede op aarde, in de mensen een welbehagen'.
    Het zingen van die regels als uiting van een persoonlijk geloof, kan tegelijkertijd een gevoel van ongemak geven.
    De wereld is zo groot.
    De problemen zijn zo wijdvertakt.
    Belangen zijn zo tegengesteld. En het leed dat mensen treft is vaak huiveringwekkend. Natuurgeweld slaat gemeenschappen uiteen. We zien beelden van mensen in geïmproviseerde opvangkampen, op de vlucht voor honger en terreur. We horen woorden van haat die van generatie op generatie worden doorgegeven, waardoor verzoenende geluiden van goedwillenden geen kans lijken te krijgen. 
    Het grote geheel lijkt zich aan onze invloed te onttrekken.
    Dat kan een gevoel van machteloosheid oproepen.

    En toch…
    En toch is 'Vrede op aarde' meer dan een onbereikbaar ideaal. Meer dan een ster aan de hemel.

    Vrede op aarde begint heel dichtbij. Thuis. In de straat. In de buurt. Op de club. In eigen dorp of stad.
    Ieder kan - op zijn of haar eigen manier - aan die vrede bijdragen door verbindingen te zoeken. Dat vraagt soms een beetje moed en zelfoverwinning. Soms moet weerstand worden overwonnen. Maar het overwinnen van weerstanden geeft meer voldoening dan willoos en doelloos meedrijven met de stroom.
    Het afgelopen jaar, maar ook in de jaren daarvoor, hebben mijn vrouw en ik het voorrecht gehad veel mensen te ontmoeten die daadwerkelijk de verbinding zoeken met anderen. Mantelzorgers en vrijwilligers. Gastouders die hun huis openstellen voor kinderen die in de knel zitten. Buddy's die zich bekommeren om mensen met een ernstige ziekte. Innovatieve ondernemers die een sterke maatschappelijke verantwoordelijkheid voelen en daarnaar handelen. Buurtbewoners die niet afwachten, maar samen naar oplossingen zoeken bij het verbeteren van hun woonomgeving. En ook: artsen, hulpverleners, ontwikkelingswerkers en militairen die ver van huis, onder de zwaarste omstandigheden, concreet trachten het leed van anderen enigszins te verzachten.
    Zij allen zoeken de verbinding, vanuit hun persoonlijke overtuiging dat een betere toekomst mogelijk is.
    Daarin ligt voor veel mensen de inspiratie van het Kerstverhaal, dat van generatie op generatie wordt doorverteld. Met het Kind in de kribbe herleeft de hoop op een nieuw begin. De tijding van Kerstmis is een boodschap van hoop en van licht in de donkerste dagen: het leven doet ertoe; wij samen doen ertoe. Onafhankelijk van geloof of levensovertuiging voelen mensen zich door die boodschap aangesproken.
    Door verbindingen aan te gaan kunnen mensen samen een kracht ontwikkelen die bergen kan verzetten. Iets van die gezamenlijke kracht werd voelbaar op 30 april van dit jaar. Voor velen, en ook voor mij, was dat een onvergetelijke ervaring. In die geest mogen we het jaar dat voor ons ligt met vertrouwen tegemoet zien. Er is veel en mooi werk te doen. 
    Ik wens u allen - waar u zich ook bevindt en hoe uw persoonlijke omstandigheden ook zijn - een gezegend Kerstfeest.