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sábado, 23 de agosto de 2008

Simeón II es nuestra única esperanza

Aclamado por su pueblo - Obligado al exilio por el régimen comunista

Éxito del viaje de la hermana de S.M. el Rey de Bulgaria, Doña María Luisa (1991)


por Stephane Bern
(entonces) enviado especial de Figaro Magazine en Sofia


Por vez primera en cuarenta y cinco años [por 1991], un miembro de la Familia Real búlgara volvió a Sofia. La entusiasmada multitud, que recibió a la Princesa María Luisa, hermana del Rey Simeón II, era expresión de la vitalidad del sentimiento monárquico.

Fueron tantos, miles, decenas e incluso cientos de miles de búlgaros de todas las edades, masas delante del aeropuerto de Sofia y a lo largo de la autovía que lleva al centro de la ciudad. Esperaron durante horas, con banderas nacionales, ramos de flores y retratos del Rey en la mano, la vuelta de la Knjaginja (hija del rey). Y cuando, por fin, ella puso sus pies en el suelo de su país, fue el delirio. El cortejo se abrió paso a duras penas, el Paseo de Lenin estuvo negro de una multitud llena de alegría, que gritaba sin cesar: "¡SIMEÓN! ¡SIMEÓN! ¡SIMEÓN!".

Mientras, el poder ex comunista había hecho todo lo posible para cercar a las masas, incluso recurrió a sabotear la electricidad con el fin de provodcar incidentes. Y a decir verdad, no se esperaba ver a más de 200.000 búlgaros descender por las calles de Sofia para recibir a la hija del bien amado Rey Boris III y reclamar la vuelta de Simeón II.

La visita turística de la Princesa María Luisa, que volvió "para que su marido conociera su país", tornó las perspectivas del plebiscito a favor de la Monarquía. Más de un resistente anticomunista no quiso dejar pasar la ocasión para saludar la vuelta de la Princesa. El escritor Rador Ralin, figura de la resistencia, el diputado monárquico Marol Jungaloff, diputados socialistas, personalidades eminentes de la oposición, incluso de primer rango como el presidente del sindicato libre Podkrepa, Constantino Trentchev. Si este último, oficialmente, no se podía pronunciar a favor de una solución monárquica, no callaba en privado su apoyo al Rey y a la Familia Real.

"L
a única persona que no está politizada en Bulgaria, la única que puede permitir una consolidación de la nación y la única de la que se puede estar seguro de que no estuvo comprometida con los comunistas, esa persona es el Rey Simeón II."

E
ste reencuentro con la historia fue también un momento de emoción. Fue volver a ver a sus "viejos compañeros de cuando tenían trece años", su visita al Monasterio de Rila, donde el Rey Boris III fue inhumado temporalmente, el paseo del antiguo Palacio Real de Vrana, dejado abandonado, y el recogimiento de la Princesa ante lo que creía era la tumba de su padre. Y ¿cómo olvidar la ovación que ella recibió en el estadio de Sofia durante el final de los dos equipos campeones de Bulgaria? ¿Cómo no evocar las oraciones fervorosas durante la misa dominical en la Catedral de San Alejandro Nevski? Foto: S.M. el Rey Boris III.

L
a visita de la Princesa devolvió, seguramente, el espíritu al pueblo búlgaro. Así, Víctor, un joven estudiante de veinte años, se inclinó a besar la mano de su Princesa. "Sólo el Rey puede salvarnos. Con sus relaciones internacionales puede salvar nuestra economía, y como él es neutral, puede recomponer el país." ¿Simplista? Quizás, pero hoy por hoy, al Rey Simeón II se le ve como el papa Noël, el Salvador.

Esta visita fue también un test para la Monarquía. Tanto en el Partido Socialista como en la oposición se tiene conciencia de ello. "De hoy en adelante hay que contar con el Rey", confíaba, reticente, Stefan Savov, entonces presidente del Partido Democrático y que estuvo decidido a hacer una visita al Rey en Madrid. Foto: S.A.R. la Princesa María Luisa recibida calurosamente por el pueblo.

Pero tampoco los ex comunistas fueron los más recelosos en esperar la vuelta del Rey: Le veían como una varilla mágica para hacer milagros en un clima político extremadamente tenso y veían a Simeón II como una cura de salud. Sea como fuere, la Monarquía volvió a ser, claramente considerada, una cosa que parecía aún impensable hasta 1989. La ironía de la historia, cuanrenta y cinco años [por 1991] después de la toma violenta del poder por los comunistas en Sofia, la Monarquía cada día ganaba terreno y puntos.

Lo dijo S.M. el Rey Simeón II en 1965:

"Estoy seguro que si mañana el pueblo quiere elegir el restablecimiento de la Constitución de Tirnovo, no deberemos defraudarlo. Y digo elegir,. porque deseo (si al pueblo se le da la oportunidad de votar) de ratificar mi victoria con un plebiscito, a pesar del hecho de que, de acuerdo con nuestra Constitución, estoy en el vigésimo segundo año de mi reinado."


La anulación del referéndum institucional, fijado precipitadamente por el gobierno de entonces para el 6 de julio de 1991, fue un paso hacia adelante para el restablecimiento de la legitimidad de la Constitución de Tirnovo. Pero los comunistas nunca dejan de maniobrar para evitar una restauración monárquica o el restablecimiento de la constitución democrática que estaba en vigor hasta el golpe de estado llevado a cabo por los comunistas con el apoyo de los invasores soviéticos.
Posteriormente, se aprobó una nueva constitución sin restablecer la de Tirnovo, seguramente un error muy grave. Está visto que los políticos, en cuanto se acostumbran a no tener a un Rey que les vigile o modere, ven mucho más fácil utilizar la máxima institución del estado nen su propio beneficio, no en el beneficio de su pueblo. Esa es la esencia de la república.

La Monarquía Búlgara


678: Creación del estado búlgaro.
679-1018: Primera Monarquía
865: Reinado de Boris I, cristianización del pueblo búlgaro.
893-897: Reinado de Simeón I, edad de oro cultural y política.
1018: Bulgaria conquistada por Bizancio.

1186-1396: Segunda Monarquía
1396: Conquista por el Imperio Otomano.
1884: Independencia de Bulgaria. Alejandro de Battemberg primer príncipe soberano del nuevo Principado de Bulgaria como Alejandro I de Bulgaria.


1887-1946 (1946): Tercera Monarquía
1887: Fernando I, Príncipe de Bulgaria.
1908: Fernando I se proclama Rey de Bulgaria.
1918: Abdicación de Fernando I a consecuencia de la Primera Guerra Mundial.
1918: Boris II, Rey de Bulgaria
1943: Boris II asesinado por los invasores comunistas.
1943: Simeón II entronizado.
1946: El Ejército Rojo de la URSS obliga al Rey al exilio.

Publicado en Monarquía Europa Nº 1 - Año 1 - Junio/Agosto 1991 - con ligeras actualizaciones

jueves, 21 de agosto de 2008

Los Reyes de España en Bulgaria (1993)

A finales de marzo de 1993, SS.MM. los Reyes de España, Don Juan Carlos I y Doña Sofía, realizaron su primer viaje oficial al país de S.M. el Rey Simeón II. Fueron recibidos calurosamente por el pueblo búlgaro, que le aclamó y vitoreó el nombre de su propio Rey, Simeón II, pidiendo al Rey de España que les ayudara para que Simeón II volviese a reinar en su país.

A pesar de todas las maniobras del gobierno de Bulgaria de entonces, de talante parecido al régimen comunista anterior, de boicotear todos los intentos de manifestación del fervor monárquico al suprimir toda referencia en la prensa y la televisión a los actos oficiales y recorridos de los Reyes de España por las calles de Sofia, muchos miles de personas recibieron a los Reyes desde al aeropuerto hasta el centro de Sofia.

Para disgusto del gobierno, que en su mayoría abandonó la Asamblea Nacional para manifestar su rechazo de la intervención del Rey, S.M. Don Juan Carlos I hizo una clara referencia a la legalidad constitucional vigente en Bulgaria de 1879 a 1945:

"Al contemplar este Parlamento, resultado de las elecciones libres y pluralistas celebradas hace más de un año, no puedo por menos que pensar en sus lejanos predecesores de 1879, reunidos en la histórica ciudad de Veliko Tarnovo. Ellos supieron dar al nuevo Estado que renacía una Constitución, considerada como una de las más avanzadas y liberales de su época, que consagraba el principio de sufragio universal y confiaba el poder ejecutivo a la Asamblea Nacional."

No se recuerda que S.M. el Rey de España se haya pronunciado tan claramente a favor de un régimen constitucional ejemplar anterior a 1945, lo que no fue otra cosa que elogiar la Monarquía búlgara de los Sajonia-Coburgo-Gotha cuyo actual representante es tan querido en Bulgaria: Simeón II.

Publicado en Monarquía Europea Nº 7/8 - Año III - Octubre 1993
Fotos: Dalda

domingo, 17 de agosto de 2008

Simeón II en 1990: "No somos soñadores"


Entrevista con
Su Majestad el Rey de los Búlgaros
Don Simeón II


Esta entrevista fue realizada en enero de 1990 por don Pedro Schwenzer y publicada en el mismo mes en el Periódico de la Fundación Institucional Española FIES, del que era responsable de coordinación de contenidos y realización.

P
ublicamos aquí esta entrevista por su interés histórico y para que no se pierdan las palabras de S.M. el Rey de Bulgaria, ya que la difusión que tenía aquel periódico en 1990 era limitada y no existía el Internet.

Como comprobará el lector, las cosas han cambiado mucho tras los recientes acontecimientos en Georgia. Lo que eran la URSS y Gorbachov, ahora son Rusia y Putin. La debilidad de la URSS y de Rusia ha sido superada por el poder del petróleo y del gas natural, que antes apenas se producían a gran escala y ahora son fuente de riqueza gracias a la tecnología occidental que los comunistas jamás habrían conseguido manteniendo la dictadura comunista. Lo que queda patente con esta entrevista es el alto valor de la Monarquía como garante de la libertad y la democracia.


Se acompaña un álbum de fotos tomadas durante la entrevista por el fotógrafo Antonio Dalda de Madrid.



Pedro Schwenzer - FIES: Majestad: Los últimos acontecimientos políticos en los países de Europa del Este hacen recobrar la esperanza de que vuelvan la democracia y la libertad para sus ciudadanos. ¿Cómo valoráis, Señor, la actual situación en el este y, especialmente, en Vuestro país Bulgaria?


S.M. Simeón II: Empezaría diciendo que es menos rápido de lo que quizás parezca, o porque de repente ha habido este efecto dominó en todos los países, y yo creo que son evoluciones, espero además paulatinas, y con mesura y bien pensadas, porque por muy bueno que sea a lo que se aspira allí en un caso así, se pueden malgastar o desaprovechar oportunidades únicas, tan únicas que nadie las creía posibles por exceso de prisa o de entusiasmo repentino, y por eso mismo yo estoy verdaderamente, muy, muy, muy satisfecho y me congratulo con nuestro gobierno, porque por ahora están haciéndolo de manera muy inteligente estando siempre una etapa por delante de las exigencias de la oposición. Con lo que se evitan, pues, tensiones tremendas. Por otro lado, está mucho mejor organizada, y es mucho más real de lo que cualquiera podría haber pensado, y por una vez también se han agrupado las fuerzas democráticas, que representan unas 17 tendencias y están hablando con una sola voz.

P.S: ¿No hay un peligro de que el pueblo búlgaro, si no ve una evolución rápida para una vida un poco mejor, se desilusione?


Simeón II: Eso sí, pero la capacidad de aguante que ha tenido nuestra gente en estos 40 años es tremenda. Si ahora tardan 2 años, y digo dos, porque pueden ser cinco, antes de empezar a sentir una mejora, eso es inevitable, ya que milagros no los puede hacer nadie, creo yo, espero que haya alguien que los pueda hacer, pero no lo creo sencillo.

P.S.: ¿Se reconocerá que va a ser difícil?

Simeon II: Dificilísimo, dificilísimo, por la profundidad del problema y por una cosa que para mi, en fin, es otro punto que muchas veces la prensa occidental no capta o habla de generalidades sin tener la menor idea de lo que verdaderamente ocurre. Pero, es que hay qque tener en cuenta que ha habido ya dos generaciones enteras en Bulgaria que no han tenido ni responsabilidad ni iniciativa ni alicientes ni nada, o sea, esa gente se ha convertido sin querer en apática, pasiva, para no decir perezosa.

P.S.: ¿En qué medida se acuerda Vuestro pueblo de Vuestro reinado o él de Vuestro augusto padre, el Rey Boris III?

Simeón II: Lo que han podido decir los padres y abuelos, porque todo lo demás es tabú, sólo han oído horrores para intentar mejorar lo difícilmente presentable en lo que han vivido. Pero yo confío que justamente, porque está en la naturaleza humana tener vocación de poseer algo, vocación de destacar, que rápidamente, en cuanto noten que esto va hacia algún lado, la gente vuelve a tomar lo que son las cualidades tradicionales e históricas del pueblo de Bulgaria, trabajador, honrado, ahorrador. Recuerdo una vez que fui a ver a Bengurión con mis compatriotas israelíes, y me llegó al alma, porque me agradeció lo que mi padre había hecho por nuestra minoría judía, que son sefardíes españoles casi todos. Me dijo Bengurión: "¿Sabe que aquí apreciamos tanto el elemento búlgaro que si un señor entra en un banco y pide crédito y dice que es búlgaro, prácticamente no le piden otra cosa como referencia?" Me llegó al alma, porque así éramos antiguamente, gente muy formal y muy trabajadora, y cuando lo digo ahora a los jóvenes que me vienen a ver o gente política de la Bulgaria actual, dicen: No se haga ilusiones, hemos degenerado, somos un pueblo de perezosos.

P.S.: Sois conocido como defensor de la democracia y la libertad. ¿Creéis posible el papel de la Monarquía en la transición como elemento de unión y refuerzo, similar al desarrollado en España?

Simeón II: Debería ser un elemento de unión y es donde yo, en fin, creo que es la única om elemental o fundamental ventaja de la Monarquía que represente la unión. Y claro, en un momento, en una crisis institucional o de un vacío, me parece que sin prejuzgar a ningún sistema, pero es la única que ofrece una especie de universalidad y de comprensión para todos y por todos.

P.S.: ¿No se puede llegar a los excesos de Rumanía?

Simeón II: Los comunistas en Bulgaria tienen que tener un papel, además porque son búlgaros ante todo. ¿Por qué vamos a decir que tienen que ser unos ciudadanos de clase B? ¡No! Sus errores y sus pecados los pagan o los pagarán viendo lo que ha sido, pero tienen que participar en la reconstrucción de la nueva Bulgaria.

P.S.: En nuestra reciente entrevista con S.A.I.R. Don Otto de Habsburgo, éste hizo referencia a que el pueblo búlgaro está buscando un nuevo contacto con Vuestra Majestad. ¿Se puede interpretar este acercamiento como el deseo de restablecer la Monarquía búlgara?

Simeón II: Yo he pretendido siempre ser realista e intentar guardar los pies bien sobre el suelo. Creo que hay varios factores: Hay un factor recuerdo: la popularidad enorme e innegable de mi padre. Hay un factor de la gente que tiene más estudios o memoria, que se dio cuenta de que mi padre no solamente evitó que el país se viese en la guerra activa, aunque éramos, en fin, del eje y del pacto tripartito, pero Bulgaria no mandó tropas al frente del Este, no tocaron nuestra minoría judía, mi padre hizo todo para en el fondo sacar al país de la guerra, aunque murió antes de poder conseguirlo. Estos son factores que todo el mundo reconoce.

P.S.: Según Vuestros conocimientos ¿existe un movimiento amplio en Bulgaria que apoya una restauración monárquica?

Simeón II: Por algunas radios internacionales e incluso, creo, que alguna emisora española, se difundió que había habido grupos que estaban o que querían formarse para promocionar o promover la Monarquía o la vuelta de la Monarquía. Personalmente no puedo decir que estoy en contra, porque no quiero eludir ni ofender a nadie. Pero personalmente considero que la Monarquía no es una agrupación o un partido, es algo muy diferente, mucho más amplio y mucho más cómodo o mucho más polifacético que un partido o un movimiento, y por eso mismo yo quisiera que lo sintiesen unos, que lo entendiesen otros, pero que no se convirtiese en bandera.

P.S.: ¿Cómo desearíais, Señor, que fuera la nueva Monarquía búlgara como institución moderna y renovadora?

Simeón II: Una monarquía constitucional.

P.S.: ¿No volvería una nobleza, una aristocracia como antiguamente?

Simeón II: No, además no hemos tenido nunca, porque la tuvimos en tiempos de los llamados Boyaros, hasta el siglo XIV, sí, pero luego, los cinco siglos que estuvimos bajo el imperio otomano, se niveló, no había registro civil, no había diferencias, éramos todos, digamos, protegidos del sultán y ahí se terminó el asunto.

P.S.: ¿No puede haber reclamaciones de tierra?

Simeón II: No, nada. Además, debo decir, y allí he discutido y he sido atacado a veces, porque la gente se sorprende que diga yo eso, pero en una agricultura moderna como hace falta hoy en día en una tierra tan riquísima como es Bulgaria, el sistema que teníamos antes del golpe de estado comunista se hubiese ahogado incluso sin las injusticias y barbaridades que fieron las confiscaciones, reformas y todo, por una cosa: que Bulgaria por su sistema legal de herencia, todo estaba tan fragmentado que la tierra la medíamos y se sigue midiendo todavía en décares, que son 10 metros por 10. Con decirle esto le da ya el calibre. Hoy en día, una agricultura moderna no se puede llevar en parcelitas como esta habitación, aunque uno puede de esta habitación hacer un vergel, pèro quiero decir que la agricultura moderna necesitaba un poco más de espacio, si se explota bien y racionalmente, tendrá sus ventajas.

P.S.: ¿Cómo pensáis asegurar en el nuevo orden institucional y económico-social que el pueblo búlgaro cuente con unas garantías de cobertura social?

Simeón II: Obviamente habrá un desarrollo fuerte, pero mke parece que cada país tiene su identidad, yo creo que una cooperación económica, un intercambio y tal, pues a la larga se van a equilibrar los dos niveles y será positivo para todos, si puedo definir mis pensamientos, son de "social-capitalista" en el sentido que un capitalismo bien entendido en el que cada uno verdaderamente gane según su trabajo. Hace unos meses se hizo un sondeo más o menos secreto en Bulgaria sobre: "A qué país le gustaría a la gente asimilar o asemejarse en un momento dado". En el tope de este ranking iba Suecia, esto es muy interesante, tiene un sistema social desarrolladísimo, y al mismo tiempo es un país occidental capitalista.

P.S.: S.M. el Rey Miguel I de Rumanía, de Vuestro país vecino, decñaró hace unas semanas que dispone de un plan secreto para promover una restauración monárquica en su país. En Vuestro caso ¿trabajáis en algún plan similar para Bulgaria?

Simeón II: Programa yo creo que es de la gente de dentro, porque la gente de dentro, mis compatriotas, están hartos de que se les diga cómo hacer o imponerles programas, sea en quinquenios o como sea, yo creo que eso emanará del nuevo parlamento o del parlamento que vendrá después o de las discusiones que habrá en los partidos, pero eso lo son ellos que dirán el programa del porvenir. Yo, lo que puedo hacer es limitarme a organizar con un grupo de amigos. no forzosamente todos búlgaros, por supuesto, sino también extranjeros, un poco la coordinación del esfuerzo económico.

P.S.: En el supuesto de resultar realizable una restauración monárquica a gran escala en los países europeos del Este, ¿creéis, Señor, que Gorbachov tolerará esta transformación de sus antiguos satélites?

Simeón II: La URSS o Gorbachov, a lo que aspira es precisamente a no interferir ya, porque han tenido experiencias muy amargas, muy costosas, y si ellos han ido soltando a los países, que eran un cinturón protector, hoy en día estos países para ellos son un peso, si dentro de estos países quieran que funcione este país om por una razón u otra, quieren ser una Monarquía, mientras que esa Monarquía no esté echando pestes contra la URSS, no veo por qué les puede importar. La URSS tiene óptimas relaciones con las Monarquías occidentales y no veo por qué no podrían tenerlas con las Monarquías orientales. Creo que todo el mundo puede aprovechar y salir ganando, y que no haya vencidos ni vencedores y bloques y antagonismos tremendos, sino al contrario, tender a verlo todo en un ángulo o un concepto un poco más universal, y no tan dogmático, porque los dogmas, se ha visto, han llevado a catástrofes.

P.S.: ¿Qué recuerdo tenéis de Vuestra exaltación al trono?

Simeón II: De la proclamación sabía, de hecho, que había una reunión del Gran Parlamento. Los dos años que pasamos ya bajo la ocupación o la dominación soviética fueron muy duros, y hubo escenas bastante terribles. Una de ellas fue cuando nos obligaban a trasladar los restos de mi padre del monasterio. donde había pedido él que fuera enterrado y que se había convertido en un lugar de peregrinaciones masivas y permanentes; y a lo largo de la vía férrea al marcharnos, los gritos de la gente "¡A quién nos dejas!", comprendía perfectamente lo que querían decir, los gritos desgarrados. Foto: Simeón II, todavía Príncipe Heredero, con su guardia personal.

P.S.: Muchas gracias, Majestad.




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